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	<title>Perspicalia</title>
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	<description>por Alfredo de Hoces y colaboradores</description>
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		<title>La mosca Paul</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 07:02:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Fidalgo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La mosca Paul se dispone a predecir el resultado de las próximas elecciones generales]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mosca Paul se dispone a predecir el resultado de las próximas elecciones generales<br />
<br /><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/07/img210.jpg"><img src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/07/img210.jpg" alt="La mosca Paul se dispone a predecir el resultado de las próximas elecciones generales" title="La mosca Paul" width="600" height="812" class="aligncenter size-full wp-image-2950" /></a></p>
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		<title>El galgo</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jun 2010 08:04:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Fidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diego]]></category>
		<category><![CDATA[la viñeta]]></category>

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		<description><![CDATA[Veníamos de visitar unos amigos en Ostersund. Tras tanto aeropuerto, retrasos y aviones viajábamos ya por fin en autobús de Madrid a Málaga. A eso de la 1 de la mañana el autobús hizo una parada en una venta en medio de la nada en algún lugar de Ciudad Real o quizá era ya Jaén, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/06/img082.jpg"><img src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/06/img082.jpg" alt="" title="img082" width="700" height="509" class="alignright size-full wp-image-2943" /></a></p>
<p>Veníamos  de visitar unos amigos en Ostersund. Tras tanto aeropuerto, retrasos y aviones viajábamos ya por fin en autobús de Madrid a Málaga. A eso de la 1 de la mañana el autobús hizo una parada en una venta en medio de la nada en algún lugar de Ciudad Real o quizá era ya Jaén, no sé. El autobús estaciona, me incorporo un poco y veo fuera, en el aparcamiento, un flaco galgo español color canela. Me apresuré a bajar y a tirarle dos pequeños bollos de pan sueco que llevaba encima. El galgo, cabisbajo y con el rabo entre las patas, retrocedió y me miró, una mirada triste, melancólica y desconfiada. Me alejé unos pasos, él se acercó al pan y lo olfateó. Cogió uno de los bollos para soltarlo inmediatamente y alejarse con ese trote saltarín y elegante que sólo estos perros tienen. No sé, quizá ya alguien le habría tirado algo antes y en ese momento no tendría hambre, quien sabe. Me puse en cuclillas y le silbé, por supuesto, no quería saber nada de mí.</p>
<p>Me incorporé, la venta estaba llena de gente, los viajeros de varios autobuses que en ese momento hacían allí una parada. Ruidosos, sonrientes, engullendo bocadillos, dulces, tomando café, o simplemente protegiéndose del frío que hacía afuera. No quería saber nada de ellos, no quería estar junto a toda esa gente, pero tenía sed, así que entré a comprar un botellín de agua. Cuando salí de nuevo al aparcamiento el galgo seguía merodeando por los alrededores de la venta. Subí al autobús y lo observé. Quieto, parado en medio del descampado aquel, con la mirada puesta en ninguna parte, solo. Es una visión muy triste para alguien con un mínimo de sensibilidad, muy triste. Lo peor de esta historia, es que ese galgo es un afortunado, al que “sólo” han abandonado, después de una vida de malos tratos, una vida de miseria y hambre &#8211; como dice una delicada rima llena de sensibilidad: “Al galgo pan duro que si la liebre salta veinte, el galgo veintiuno”- y después de servir con lealtad ciega y absoluta al energúmeno hijo de puta analfabeto que ha tenido como amo. Otros no tienen tanta suerte como el que yo me encontré. Algunos los cuelgan; a otros los cuelgan con las patas traseras rozando el suelo y a los menos afortunados, los atan a la altura precisa para que sólo puedan permanecer de pie, hasta que el animal no puede soportar más, y él mismo se ahorca. No puedo entender, en los dos últimos casos, porque añaden ese “plus” de sufrimiento y martirio gratuito al sacrificio del animal prolongando su agonía! ¿Porqué!?. Dicen galgueros y cazadores que es una muerte digna! Pero claro, los desgraciados estos no saben lo que es la dignidad ni de lejos, porque nunca la han tenido. Hay otros métodos para librarse de un galgo de los que no voy a hablar ahora. Ninguno de los cuales implica una muerte rápida, porque como dice esta gentuza “Un galgo no vale una bala”. Este es el trato cruel, sádico, rastrero y cobarde que se le da a miles de estos hermosos y elegantes animales cada año en nuestro país, al Galgo, raza autóctona de España.</p>
<p>Hay varias asociaciones que se encargan de rescatar animales abandonados y/o moribundos, recuperarlos y darlos en adopción. Unos pocos afortunados terminan sus días con una familia que les da el cariño y los cuidados que jamás recibieron de los  enfermos asesinos y torturadores de animales que han tenido anteriormente como amos.</p>
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		<title>Manolo Kabezabolo &#8211; Tuna Punk (Letra traducida)</title>
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		<pubDate>Thu, 20 May 2010 20:07:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juin</dc:creator>
				<category><![CDATA[(otros)]]></category>
		<category><![CDATA[Juin]]></category>
		<category><![CDATA[chorradas]]></category>
		<category><![CDATA[humor]]></category>
		<category><![CDATA[letras traducidas]]></category>

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		<description><![CDATA[Muchas letras de canciones modernas me sumen en la más absoluta de las confusiones. Supongo que mi cuadriculada mente de ciencias no es capaz de apreciar el arte ni las finas y sublimes metáforas que los artistas muchas veces nos ofrecen. Es por esto que he decidido abrir esta sección de &#8220;Canciones traducidas&#8221;, para compartir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="figura-derecha"><img title="" src="/wp-content/uploads/2010/05/manolito2-221x300.jpg" alt="" /></div>
<p>Muchas letras de canciones modernas me sumen en la más absoluta de las confusiones. Supongo que mi cuadriculada mente de ciencias no es capaz de apreciar el arte ni las finas y sublimes metáforas que los artistas muchas veces nos ofrecen. Es por esto que he decidido abrir esta sección de &#8220;Canciones traducidas&#8221;, para compartir con nuestro público más técnico una traducción racional de los sutiles matices que nos ofrecen los más selectos músicos de nuestra era.</p>
<p>En esta primera entrada analizaremos el significado de &#8220;Tuna Punk&#8221;, una interpretación libre del clásico <a href="http://www.youtube.com/watch?v=tr7zVHZnE4A">Compostelando</a> de la Tuna de Santiago por el virtuoso cantautor maño &#8220;Manolo Kabezabolo&#8221;. Consolidado ya a su vez como clásico, Don Kabezabolo es conocido por su exquisito uso del lenguaje castellano, ocultando un profundo valor metafísico y romántico dentro de intrincadas y sutiles metáforas en clave de punki calimochero.</p>
<p>Letra obtenida en todo su esplendor ortográfico de <a href="http://www.quedeletras.com/letra-cancion-tuna-punk-bajar-6061/disco-ya-hera-ora/manolo-kabezabolo-tuna-punk.html">quedeletras.com</a>. Traducción por Juin.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Manolo Kabezabolo &#8211; Tuna Punk (1995, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ya_hera_ora">Ya hera ora</a>): Alegro<em><br />
</em></span></p>
<p><em>Kuando los punkis nos vamos de martxa<br />
no te enamores tonta del aba</em></p>
<p><strong>Querida mia,</strong></p>
<p><strong>Te escribo suma dificultad ya que las lágrimas en los ojos me estorban en la ya de por si ardua tarea de decirte: Nuestro amor es imposible.</strong></p>
<p><em>kada imperdible ke llevo en la txupa<br />
es el recuerdo de algún follón,</em></p>
<p><strong>Mi vida ha estado siempre rodeada de violencia&#8230; No estoy orgulloso de ello, pero es la realidad. Me aterra la posibilidad de que un alma tan bella y pura como la tuya sea expuesta a los horrores que la mia ha vivido. Como ya dijo Nietzsche, cuando uno mira dentro del abismo, el abismo mira dentro de él. </strong></p>
<p><em>Si ves a los punkis pasar<br />
no te enamores, tonta del aba<br />
Si ves a los punkis pasar<br />
kon su vomito sozial.</em></p>
<p><strong>Mi corazón se desgarra al escribirte estas palabras, pero no puedo seguir luchando contra lo evidente. Mi amor, nuestro amor es imposible porque yo&#8230; soy Punki.<br />
</strong><em><br />
Pasan los punkis gritando<br />
arrasando y kantando vómito sozial<br />
toda la gente se aparta<br />
y mira diziendo ké inmoralidad<br />
y en un garito de degenerados<br />
spiz y kanutos korren sin parar</em></p>
<p><strong>Los Punkis somos un pueblo orgulloso, pero también una raza trágica marginada por la sociedad. Nuestras bellas costumbres son muchas veces malinterpretadas y nuestras danzas rituales y sustancias sagradas son tachadas de incivilizadas y bárbaras. </strong></p>
<p><em>y en la ventana una mierda de kria<br />
la muy gilipollas se me etxa a llorar.</em></p>
<p><strong>Cuando me miraste por primera vez, tú, una bellísima dama de la alta nobleza, sentí que todo mi cuerpo se derretía de amor. Por un tiempo albergué vanas esperanzas, pero ahora me doy cuenta que simplemente estaba cegado por la ilusión de que un día cabalgaríamos juntos por el desierto del Monegro con los fardos de nuestras monturas repletos de anfetas y condones. Ahora, con la cabeza fría, sólo puedo reirme con amargura de mi ingenuidad.</strong></p>
<p><em>Kuando los punkis nos vamos de martxa<br />
no te enamores tonta del aba<br />
kada imperdible ke llevo en la txupa<br />
es el recuerdo de algún follón.</em></p>
<p><strong>La interminable guerra de las tribus urbanas me reclama, mi amor. Las hordas de modernos se agrupan a las puertas de Punkilandia y cada vez somos menos, ya que desde que murió el General Vicious y los traidores del &#8220;hardcore melódico&#8221; se abanderaron como &#8220;nueva corriente del punk&#8221; nuestro clan entró en un lento pero irreversible declive. La guerra está perdida, pero lucharemos hasta el final.</strong></p>
<p><em>Si ves a los punkis pasar<br />
no te enamores, tonta del aba<br />
Si ves a los punkis pasar<br />
kon su vomito sozial.</em><br />
<strong><br />
Por eso te pido que te olvides de mi, quemes esta misiva y sigas con tu vida entre los tuyos. Aún eres joven, el amor te volverá a encontrar y serás feliz de nuevo. Respecto a mi&#8230; Es ya demasiado tarde. </strong><br />
<strong><br />
Siempre tuyo,</strong></p>
<p><strong>Comandante Kabezabolo</strong></p>
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		<title>Viñeta V</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 12:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Fidalgo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[la viñeta]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/04/img118.jpg"><img class="size-full wp-image-2932  aligncenter" title="img118" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/04/img118.jpg" alt="" width="700" height="509" /></a></p>
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		<title>Música del espíritu</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 10:07:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adehoces</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Paseaba distraído por la famosa calle Grafton. En eso que me di de bruces con un coro gospel al completo: unas diez o doce señoras negras con sus túnicas blancas entonaban el Amazing grace al ritmo que marcaban un batería, un bajista y un guitarra. No había una sola nube en el cielo, algo bastante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="figura-derecha"><img src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/04/GospelChoir-300x200.jpg" alt="" title="GospelChoir" width="300" height="200" /></div>
<p>Paseaba distraído por la famosa calle Grafton. En eso que me di de bruces con un coro gospel al completo: unas diez o doce señoras negras con sus túnicas blancas entonaban el <em>Amazing grace</em> al ritmo que marcaban un batería, un bajista y un guitarra. No había una sola nube en el cielo, algo bastante inusual en Dublín. Serían aproximadamente las doce de la mañana; la luz del sol teñía de oro las calles y calentaba a los viandantes. Me uní al improvisado público que se había aglutinado alrededor de los músicos y disfruté en primera fila de clásicos como <em>Oh happy day</em> y <em>Down in the river</em>. Me estaba secando una lágrima bajo mis gafas de sol cuando se me acercó un tipo, me echó un brazo por los hombros y me preguntó: &#8220;¿Quieres que rece contigo?&#8221; &#8220;No gracias, soy ateo&#8221;, respondí. El hombre se quedó un poco extrañado, así que añadí: &#8220;Pero me encanta la música&#8221;. “Es música del espíritu”, me contestó, “Si la sientes es que sientes a Dios”.  Yo me limité a levantar una ceja y a encogerme de hombros, dando a entender un “Si tú lo dices&#8230;” que dio por zanjada la conversación. Las discusiones sobre religión son como un autobús sin ruedas: no llegan a ninguna parte. El paso de los años y un montón de dolores de cabeza me han enseñado a no enfrascarme en este tipo de conversaciones; suelen eternizarse y acabar acaloradamente. Por eso me abstuve de indicar al tipo aquel que, a mi entender, acababa de incurrir en una práctica de mercado que por lo general está prohibida: forzar al consumidor a adquirir un producto con la compra de otro diferente.</p>
<p>La religión se ha adueñado históricamente de la espiritualidad y ha obligado al individuo a adquirir con ella doctrinas y dogmas que, irónicamente, imponen numerosas (y más que  cuestionables) barreras a la libertad del ser humano, incurriendo así en una triste contradicción: la libertad es la esencia misma de la espiritualidad, y limitando esta libertad no se consigue otra cosa que empobrecer el espíritu. La religión dice potenciar la espiritualidad del individuo, pero la realidad es que se adueña de ésta y la pone al servicio de sus propios intereses empresariales (básicamente dos: poder y dinero, conceptos hoy en día casi equivalentes).</p>
<p>Pareciera que el individuo que no profesa religión alguna no pueda ser una persona espiritual: al no creyente se le tilda inmediatamente de frívolo y material. Pero lo cierto es que no se necesitan dioses, dogmas ni doctrinas morales para elevarse por encima del aspecto material de la existencia. Trascender al propio ego, tomar conciencia de grupo, sacrificar los caprichos del narcisismo en pos de valores superiores, cobrar perspectiva ante la existencia abandonando la estrechez de miras inherente al egocentrismo, todas estas son acciones que engrandecen el espíritu sin necesidad de profesar fe religiosa alguna ni de supeditar nuestra libertad a los intereses de grupo de poder alguno. </p>
<p>Le pese a quien le pese, espiritualidad y religión no tienen que ir forzosamente ligadas. El individuo debe poder elevar su espíritu sin más coste que asumir sus responsabilidades como ser humano; se puede hablar de paz, amor y armonía sin hablar de Dios. Hay “happy day” sin “Jesus Christ” y “amazing grace” sin “God&#8217;s praise”. Se puede bajar al río a sentirse uno con el mundo sin arrastrar la culpa del pecado; uno puede maravillarse ante la infinita belleza de una puesta de sol sin tener que asumir mandamientos ni sacramentos. Como cantara John Lennon en su <em>Imagine</em>: “Sin infierno bajo nosotros, y por encima solo el firmamento […] Nada por lo que matar o morir, y ninguna religión. Imagina a todo el mundo viviendo la vida en paz”.</p>
<p>Ni necesitamos a la Iglesia para disfrutar del espíritu, ni al Corte Inglés para disfrutar de la primavera.</p>
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		<title>Viñeta IV</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 19:31:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Fidalgo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[infancia]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="/wp-content/uploads/2010/03/curas.jpg" alt="Viñeta Diego F" /></p>
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		<title>Entrevista a Miguel Brieva</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 13:09:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Perspicalia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Juin): Hoy tenemos el honor de entrevistar a uno de los artistas con más talento del país. Muchos definirían lo que hace como &#8220;novela gráfica&#8221;, pero como bien dijo Mauro Entrialgo (otro gran artista), este término es sólo un eufemismo síntoma del complejo de inferioridad que tiene el mundo del cómic respecto al mundo literario. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/dinero-782463.jpg"><img class="figura-derecha" title="Dinero" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/dinero-782463-217x300.jpg" alt="Dinero · Miguel Brieva" width="217" height="300" /></a></p>
<div class="tjuin">
<p><strong>(Juin)</strong>: Hoy tenemos el honor de entrevistar a uno de los artistas con más talento del país. Muchos definirían lo que hace como &#8220;novela gráfica&#8221;, pero como bien <a href="http://blogs.publico.es/mauroentrialgo/32/martes-2/">dijo</a> Mauro Entrialgo (otro gran artista), este término es sólo un eufemismo síntoma del complejo de inferioridad que tiene el  mundo del cómic respecto al mundo literario. Así que Miguel Brieva hace cómics. Yo soy un orgulloso lector de cómics y lo digo bien alto, porque ahora tengo un método infalible para reafirmarme: cada vez que alguien me mira por encima de la tapa dura de su novela de Dan Brown cuando estoy leyendo un tebeo en el metro, saco de mi mochila mis ejemplares de <a href="http://www.amazon.com/DINERO-Spanish-BRIEVA-MIGUEL/dp/9872327734/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1269522876&amp;sr=8-1">Dinero</a> y <a href="http://www.guiadelcomic.com/autores/miguel-brieva/el-otro-mundo-1.htm">El otro mundo</a>, y blandiendo uno en cada mano abofeteo con sus geniales páginas la cara del iluso hasta que reconoce que la única razón que tiene para considerar el medio del comic un género &#8220;de bajo nivel cultural&#8221; son sus prejuicios sin fundamento y su esnobismo intelectual.</p>
<p>Cuando un día cayó &#8220;Dinero&#8221; en mis manos me tuvo un fin de semana encerrado en casa. Cuando acabé, me di cuenta de que necesitaba a alguien para hablar de él, así que aparecí en casa de Alfredo para prestárselo.</p>
</div>
<div class="tfuckowski">
<p><strong>(Adehoces)</strong>: Recibí el ejemplar de manos de Juin y me lo lei de una sentada. Quedé absolutamente fascinado por el corrosivo humor de Miguel Brieva, un humor capaz de sacarte una carcajada y removerte las entrañas al mismo tiempo. Sus personajes ponen una y otra vez de manifiesto el descorazonador absurdo de la sociedad de consumo: sonríen felices mientras cometen las mayores atrocidades contra el sentido común y los derechos humanos. Su obra rezuma filosofía; con frecuencia consigue hacernos reír de puro gozo intelectual. Una de las grandes habilidades de Miguel es la de desenmascarar con extrema facilidad las trampas ideológicas que siempre se ocultan en la propaganda. Con frecuencia recurre a la distopía para hacernos ver a dónde conducen determinados senderos ideológicos; gran parte de sus viñetas podrían perfectamente ilustrar el 1984 de Orwell o el Mundo Feliz de Huxley.</p>
<p>Y aquí viene lo irónico del asunto: cuando terminé de leer &#8220;Dinero&#8221;, en lugar de salir corriendo al bosque intentando escapar de las garras del la sociedad de consumo, cogí la VISA y me fui a la FNAC. Compré dos flamantes ejemplares del libro: uno para mí para siempre, y otro para el Señor E, pues supuse que disfrutaría de su lectura tanto como yo.</p>
</div>
<div class="tsenore">
<p><strong>(Señor E)</strong>: El paquete llegó a Suecia con el libro, una nota de Alfredo escrita en mayúsculas y otro papel de valor. A partir de entonces, durante unas semanas, mis noches siguieron el ritual de escabullirme de la cama cuando mi novia se quedaba dormida, y encender una lamparita en la mesa de la cocina que sólo alumbraba las fascinantes páginas de Dinero.</p>
<p>Esa carcajada que te arranca Brieva es un ejercicio mental recomendable, una catarsis que pone algunas cosas en orden; sus viñetas, sazonadas con una guasa muy española, no son un manual de cómo debe ser la sociedad pero dejan muy claro cómo no debería ser.</p>
<p>Cerraba el libro después de esa nocturna detonación controlada en el cráneo y me iba de nuevo a la cama entrenado para que no me la colasen al día siguiente, confiando a la vez en no despertarme y verme en el espejo con una pelusa gigante por cabeza.</p>
<p>Señoras y señores, con ustedes: Miguel Brieva.</p>
</div>
<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/327_10.jpg"><img class="figura-derecha" title="327_10" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/327_10-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a></p>
<div class="tfuckowski">
<p>En primer lugar felicitarte por tu carrera y por tu extraordinario talento; me declaro ferviente admirador de tu obra. Hoy por hoy vives únicamente de tu talento artístico; ¿cómo ha sido tu trayectoria profesional. ¿Has tenido otro tipo de empleos? ¿Qué consejo darías a las personas que quieran vivir del arte?</p>
</div>
<div class="tclismon">
<p><strong>(Miguel Brieva)</strong>: He trabajado de profesor de pintura decorativa para discapacitados mentales (allí lo aprendí todo, de ellos precisamente), de diseñador, ilustrador de museos y como montador de exposiciones.</p>
<p>En cuanto a consejos, únicamente diría que lo fundamental es disfrutar de los procesos, sin albergar objetivos ni pretensiones demasiado elevadas o abstractas. Uno observa y aprende, en función de las inclinaciones que tenga, pero luego todo eso va tomando cuerpo, de manera caótica, conforme se hace propio, y del choque entre todas esas influencias y lo que uno es sale la expresión personal, los registros que uno es capaz de alcanzar.</p>
<p>Por último les diría que el acto creativo es, en cierto modo, un acto de amor con el universo, así que si no acostumbran a amar por dinero, que tampoco malgasten su talento e imaginación en contra de sus propios principios, que esa sí que es la forma más sórdida y triste de prostitución.</p>
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<div class="tsenore">
<p>Lo primero darte la enhorabuena por <em>Dinero</em> (me tuvo absolutamente enganchado), harían falta unas cuantas páginas para contar sus virtudes. Ya voy al grano, pero permíteme que me extienda en el planteamiento: Un tema que tocas y con el que comparto la perspectiva es el de la utilización de la mujer como objeto; más concretamente, como objeto sexual para satisfacer al hombre en la pornografía. En gran parte del porno (véanse las biografías de las actrices) la mujer acaba en él por presiones, condicionantes y manipulaciones psicológicas que consiguen que lo haga &#8220;porque quiere&#8221; o porque sea una &#8220;(póngase aquí algún vocablo típico de la moral machista)&#8221;. De este modo el consumidor por un lado se deshace de toda responsabilidad ética ante la eventual explotación de un ser humano, y por otro además satisface su (terminología de algunos artículos científicos) &#8220;fantasía de la puta guarra&#8221;. Tu viñeta en la que una mujer es fustigada por dos hombres con la leyenda &#8220;la pornografía es libertad, igualdad y amor&#8221; es muy ilustrativa. ¿Cómo ves el nivel de concienciación ante este problema y el de la prostitución? ¿Cuáles crees que son las causas por las que esta situación de explotación de la mujer se mantenga generación tras generación?</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/susus3.jpg"><img class="figura-derecha" title="susus3" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/susus3-300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" /></a></p>
<div class="tclismon">
<p>Buf, es algo que se remonta al neolítico, no sé. Probablemente sea la lucha más urgente y primordial de todos los tiempos. Hay quien sostiene, de hecho, que las primeras monedas de cambio entre comunidades fueron las mujeres, es decir, que de esa injusticia se deriva posteriormente el germen mismo de la sociedad acumulativa o capitalista. La instrumentalización de la mujer es, tal vez, la piedra angular sobre la que se ha erigido nuestro enrevesado edificio social. Cambiar esta inercia es, pues, lo más urgente de todo, pero también lo más difícil, pues es algo arraigado en lo más arcaico de nuestra construcción antropológica.</p>
<p>Los valores del hombre (conflicto, superación, prepotencia, beneficio individual, unidireccionalidad), es decir, los que rigen la humanidad, no son precisamente los más beneficiosos para la especie -para la felicidad de la especie-, pero hasta ahora se han mantenido inamovibles, tal vez por ser “activos” e “impositivos” frente a otros valores más “pasivos” (empatía, cuidado, bien común), que parecen preservar en nuestra especie precisamente las mujeres. Lo deseable sería una sabia intersección de estos dos ejes rectores, haciendo especial hincapié en el segundo, por aquello de compensar trayectorias hasta la fecha más que defectuosas.</p>
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<div class="tjuin">
<p>En tus comics, los niños son muchas veces los únicos personajes cuerdos. Creo que es obvio que no estás muy de acuerdo con la educación que reciben viendo en la clase de dementes que se convierten en tus comics cuando llegan a adultos. Debido a que sólo nos muestras instantaneas de tu universo y no solemos ver a tus personajes en evolución, te tengo que preguntar: ¿Los adultos dementes y consumidores compulsivos de tus comics nacieron siendo niños sabios? ¿Los niños sabios crecen para perder su intelecto irremediablemente, o queda esperanza para alguno?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Los niños no son precisamente sabios, pero sí ingenuos y desprejuiciados -están aún sin hacer-, y, por encima de todo, lo único que les guía es una permanente pulsión por la vida, un deseo de juego y goce sin premios, sólo por el mero hecho del disfrute en el presente. Únicamente siendo niños -o bien mediante la meditación o la ingesta de ciertas sustancias-, puede uno llegar a abolir el tiempo y el espacio, y desembarazarse de ese lastre que conocemos por “realidad”. Sería, claro está, muy difícil constituir una sociedad exclusivamente de niños, pero algo hay en este comportarse de los primeros años de vida de las personas que parece perderse irremisiblemente en el adulto, y que sin embargo bien merecería la pena conservar. Algo de ello, de hecho, siempre queda, pero la mayoría de las veces es justamente lo peor de los rasgos del niño lo que permanece, como el egoísmo, la visión reducida de las cosas, la inmadurez emocional, etc.</p>
<p>Si lográsemos educar a los que aún son niños para que conserven su curiosidad, su imaginación, su vitalidad, su ausencia de dogmas, estaríamos alumbrando una nueva manera del ser humano. Ha habido algunos intentos pedagógicos en esa dirección, y algunos muy esperanzadores, pero difícilmente son aplicables a las estructuras de un estado, y mucho menos a las de uno capitalista.</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/pijos.jpg"><img class="figura-derecha" title="pijos" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/pijos-201x300.jpg" alt="" width="201" height="300" /></a></p>
<div class="tsenore">
<p>En tu obra hay padres desastrosos que creen hacerlo de maravilla, y al mismo tiempo se preocupan tanto o más del dinero que de sus propios hijos. ¿Cuáles crees que son algunos de esos valores perniciosos que estamos transmitiendo a la próxima generación desde casa, desde el colegio, a través de la publicidad, etc?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Lo más desastroso de todo es precisamente la desvalorización que se transmite, puesto que el dinero como motivador único no es un valor (no tiene contenido antropológico posible), sino una mera coordenada para insertar en una ecuación. Afortunadamente, las personas todavía no somos ecuaciones, pero se está haciendo todo lo posible para que respondamos como si lo fuéramos.</p>
<p>Otra enseñanza que se da a los niños es que no existe la causa-efecto, no existe en los hechos y por tanto menos aún en el plano moral. De esta manera es posible mantener un discurso-carcasa cargado de buenas intenciones y al mismo tiempo provocar las acciones más atroces imaginables. Alabamos la naturaleza mientras la destruimos, nos repetimos lo mucho que queremos a nuestros hijos mientras les enterramos bajo el jardín de infancia toneladas de residuos nucleares. Es la naturalización del mal y la primacía de la inconsecuencia.</p>
<p>Muy interesantes a este respecto son los libros de Santiago Alba Rico (filósofo y uno de los guionistas de La Bola de Cristal), especialmente Leer con Niños, o el más reciente El Naufragio del Hombre, junto con Carlos Fernández Liria.</p>
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<div class="tjuin">
<p>En el último salón de Comic de Barcelona hablaste de la cantidad de profesionales creativos que hay en el mundo de la publicidad en comparación con la cantidad de creativos en áreas del arte. Me pareció una reflexión muy interesante, y me gustaría que profundizaras en ella. ¿Crees que el modelo económico actual es nocivo para la expresión artística? ¿Que alternativas crees que podrían existir para evitar este ratio?</p>
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<div class="tclismon">
<p>El modelo económico actual es claramente nocivo para cualquier área de la actividad humana salvo para la puramente económica o financiera, o la del ejercicio abierto de la violencia. En el terreno de la imaginación, el cómputo es desalentador. Por cada creador libre hay 200 que han puesto todo su potencial al servicio de la maquinaria sistémica. Una persona trata, trabajosamente y con paciencia, de alumbrar otra manera de ver las cosas, y enfrente suyo, 200 cuentan con todos los medios del mundo para reafirmar exactamente lo contrario: compra, no hay mucho más que hacer. Muchos de ellos tal vez escriban poemas en sus ratos libres, o tengan la vaga idea de hacer algún día un corto propio, yo qué sé, pero entre tanto su energía creativa sólo sirve para apuntalar todo este despropósito. La lucha es, por tanto, muy desproporcionada.</p>
<p>Algo muy similar a esto sucede con la investigación científica; esa brecha entre lo que la gente investigaría libremente y por el bien común, y lo que en verdad se ven forzados a investigar para vivir de ello.</p>
<p>La única alternativa a esto es que cada individuo con talento e imaginación valore bien hacia donde quiere remar, y tenga el valor de crear luchando y construir creando, al margen del dinero y la vida fácil, que no es precisamente la más grata.</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/miguel-brieva.jpg"><img class="figura-derecha" title="miguel-brieva" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/miguel-brieva-300x272.jpg" alt="" width="300" height="272" /></a></p>
<div class="tfuckowski">
<p>Haces una muy dura crítica de la sociedad de consumo y su maquinaria propagandística creadora de realidades alternativas. ¿Crees que nos volvemos imbéciles porque se nos impone una visión naif del mundo, o que en muchos casos elegimos voluntariamente vivir alienados? Es decir, el imbécil, ¿nace o se hace?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Nadie nace imbécil, aunque siempre se puede tener cierta predisposición genética para ello. El problema es que la escala del mundo en nuestros días es casi inaprensible (la globalización es enrevesada e inabarcable) , y es necesario un gran esfuerzo emocional e intelectual para comprenderlo en su totalidad. Los medios de incomunicación, por supuesto, hacen todo lo posible por fragmentar sus contenidos y reducirlos a meras anécdotas que sólo generen una respuesta emocional, nunca reflexiva. La gente, por tanto, con tan sólo tres o cuatro piezas entre las manos de entre un millón existentes en el puzzle de la realidad, difícilmente se hace una idea del conjunto.</p>
<p>Luego están las inercias que vienen desde hace siglos, las convenciones mantenidas e incuestionadas, como las religiones o el propio sistema financiero. Deconstruir esas falacias nos puede llevar siglos y siglos, en tanto que a menudo se sustentan en instituciones muy poderosas y arraigadas cuyo único propósito es perpetuarse sin cambio alguno.</p>
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<div class="tjuin">
<p>Si tuvieras que reencarnarte y estuvieras obligado a elegir entre concursante de Gran Hermano, CEO de una multinacional que se dedica a hacer zapatillas con piel de niños del tercer mundo, jerarca de una secta sexista y homófoba o publicista: ¿Qué eligirías?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Mmmmmmmm. Ante tan estimulantes alternativas es difícil decantarse por una sola. Lo mejor sería ser todas ellas a la vez, una suerte de reconcentrado pesadillesco que tal vez así, de tan compacto y denso, implosionase por sí mismo hasta convertirse en un bello e inofensivo nenúfar que fuera engullido instantes después por una megafoca venida del precámbrico superior. Por decir algo.</p>
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<div class="tsenore">
<p>&#8220;Yo sólo cumplo con mi deber&#8221; decía en Dinero el empleado que encerraba en una caja blindada la última partícula de sentido común del mundo. ¿Sientes alguna responsabilidad (por llamarlo de alguna manera) de aportar sentido común, o descubrir la falta de él en la sociedad?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Creo que eso es responsabilidad de todos. El que tenga facilidad para pensarlo, que lo piense y lo comparta, el que la tenga para evocarlo artísticamente, que así lo haga, el que tenga otros oficios o talentos, que lo reivindique desde sus ámbitos. Cada uno, al hacer nuestro trabajo, hacemos el mundo. Y por supuesto, no es algo exclusivo de lo laboral, sino de todo lo que hacemos, lo que decimos, lo que consumimos. Esa responsabilidad la llevamos todos encima, lo queramos o no.</p>
<p>Nuestra actual sociedad mundial, multiconectada e hipercompleja en su funcionamiento, ha logrado engendrar un nuevo estado, el de la disipación continuada de la culpa. Todos (las élites de las corporaciones y los gobiernos en mayor medida, claro está) somos partícipes de lo que pasa, y sin embargo nadie se da por aludido. ¡Es fantástico!</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/brieva1.jpg"><img class="figura-derecha" title="brieva1" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/brieva1-300x298.jpg" alt="" width="300" height="298" /></a></p>
<div class="tjuin">
<p>Acerca de los derechos de autor. Editas tu obra como Creative Commons, y se vende muy bien porque el formato papel es muy superior al formato electrónico. Pero en caso de que esto dejara de ser así (es decir, se inventara un ebook muy barato, cómodo y fácil de usar que fuera igual o mejor que el papel), de qué forma se te ocurre que se te podría remunerar tu trabajo?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Hace un tiempo que le estamos dando vueltas a eso junto con otros amigos. Ahora existe un momento de transición y ambigüedad a ese respecto, y lo ideal sería que la gente que genera contenidos creativos formase una plataforma digital colectiva de distribución de materiales, una especie de SGAE pero de verdad, no en su versión cortijo-empresarial, que además cerrase esa brecha entre autor-consumidor. De esta manera, cada autor podría elegir si quiere regalar las descargas de su trabajo o cobrar algo por ellas, pero algo que siempre sería mucho menos que lo que ahora se paga, puesto que ya no estarían los intermediarios (editoriales, productoras, distribuidoras, tiendas) para aumentar costes o simplemente llevarse el botín.</p>
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<div class="tsenore">
<p>La democracia degenerada en dictadura del mercado. &#8220;Compre, obedezca, no piense, trabaje&#8221;. Quien no se atenga al lema es un terrorista. ¿Qué valores tendríamos que aprender para escapar de esta tendencia que va a llevar a convertirnos en hormigas subnormales con la tarjeta de crédito insertada en la piel?</p>
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<div class="tclismon">
<p>El capitalismo, afortunadamente y como todo, también será una cosa del pasado. De hecho, sus topes de expansión se ven cada día más delimitados, fundamentalmente por las limitaciones energéticas inminentes y el deterioro del ecosistema, pero también por su propio funcionamiento financiero, completamente ficticio, que los economistas más juiciosos juzgan insostenible por mucho más tiempo.</p>
<p>Los nuevos valores habrán de surgir, por tanto, de la gente, de todos nosotros, y posiblemente muchos de ellos no serán nuevos en absoluto, si no los mismos de siempre. Creo, en todo caso, que sí será necesario para nuestra supervivencia el superar prejuicios e inercias ancestrales, como las religiones dogmáticas o los hieratismos ideológicos, y habremos de guiarnos más por un compromiso con el bienestar común y el equilibrio con el entorno. Y tal vez todo ello requiera, no sé, de cierto salto espiritual, con todo lo escurridiza que una cosa así pueda sonarnos.</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/20080728elpepirdv_8.jpg"><img class="figura-derecha" title="20080728elpepirdv_8" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/20080728elpepirdv_8-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" /></a></p>
<div class="tjuin">
<p>&#8220;Las Pelusas&#8221; son objetos omnipresentes en tu obra. ¿Por qué? ¿Algún jersey que te volvió loco? ¿Acaso las coleccionas? ¿Has pensado venderlas como merchandising a través de &#8220;Editoriales Clismon&#8221;?</p>
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<div class="tclismon">
<p>La convivencia forzosa, y luego más tarde consentida, con estas formaciones hogareñas naturales me hizo tomar conciencia de su belleza y armonía. El mercadeo con estos entes no me interesa; lo verdaderamente bonito sería que entráramos en contacto íntimo con esa pelusa que todos llevamos dentro. La pelusa es la parte más humilde y peluda del alma.</p>
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<div class="tsenore">
<p>¿Has contemplado la posibilidad de hacer animación?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Algo he hecho, pero más por encargo que por vocación. He hecho animación un poco básica, a lo Terry Gilliam con los Monty Python, pero aplicar animación tradicional al tipo de dibujo que yo hago es tan trabajoso y caro que ni me lo planteo. Antes que eso, tan esforzado, me molaría hacer algo con actores, pero eso también cuesta lo suyo. En fin.</p>
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<div class="tjuin">
<p>Ahora te dedicas también a la música. La página web de tu grupo Las Buenas Noches es una obra de arte en si misma y la música me encanta. El problema es que no he sido capaz de ponerle ninguna etiqueta, así que me he asesorado con los demás miembros de la página y hemos sacado las siguentes etiquetas: &#8220;Folk independiente&#8221;, o &#8220;Indie-Folk-Pop-Latinoamericano&#8221; o &#8220;Simon &amp; Garfunkel hartos de peyote&#8221;. ¿Que opinas de que se etiquete la música? ¿Qué instrumento tocas? ¿Cuanto tiempo llevas tiempo en el mundo de la música? ¿Estais viviendo una espiral de gloria, lujo, groupies, drogas y degeneración?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Afortunadamente, si eres tú el que tocas no tienes que preocuparte por poner etiquetas, que eso ya lo hacen otros por ti, aunque por otra parte nadie se lo haya pedido. El etiquetado es útil a la hora de clasificar cosas, pero siempre suele estar por debajo de la realidad de las cosas.</p>
<p>Nosotros hacemos el refrito musical que nos sale de múltiples músicas que nos gustan, a menudo sin pensarlo demasiado. Y por lo demás, se hace lo que se puede. Yo toco el charango, el ukelele, la guitarra, el cajón y el cuatro venezolano, pero todos ellos muy mal tocados.</p>
<p>En cuanto al desenfreno, el lujo y la vida al límite, la respuesta es: nos comemos un mojón. Pero por otra parte, tampoco es que andemos persiguiéndolo, ya que a estas alturas estamos todos un poco viejunos y lo que tratamos más bien es de redireccionar nuestra carrera para conseguir en un futuro amenizar veladas en un asilo de la tercera edad de Benidorm, 3 comidas al día y cama gratis.</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/20080722elpepirdv_8.jpg"><img class="figura-derecha" title="20080722elpepirdv_8" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/20080722elpepirdv_8-238x300.jpg" alt="" width="238" height="300" /></a></p>
<div class="tfuckowski">
<p>¿Cómo te defines en política? ¿Y en un plano filosófico? ¿Cómo imaginas la sociedad ideal?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Mis simpatías, por razones obvias, son con la izquierda, que yo entiendo como el aglutinamiento de todas aquellas corrientes que han apostado y luchado por el progreso colectivo a lo largo de la historia. Todo lo bueno del mundo, desde las artes a la ciencia, se lo debemos a esa tendencia de cambio permanente, a esa incansable pulsión de mejora social y humana.</p>
<p>En todo caso, creo que el cambio necesario ha de venir más de la urgencia de resolver cuanto antes nuestros acuciantes problemas que de un cuerpo ideológico cerrado y riguroso. Una sociedad humana hipotética pero realista, a mi entender, habría de sustituir el sistema monetarista por otro de propiedad colectiva, despoblar las mega ciudades (insostenibles, nos pongamos como nos pongamos) para dispersarse por el territorio, autoproduciendo sus productos básicos en un ámbito local, generando poblaciones más reducidas en las que el autogobierno por asamblea fuese posible (los estados, aunque más controlables que las corporaciones, también son temibles), y usando exclusivamente las fuentes de energía renovables, que por cierto tienen un potencial infinitamente más poderoso que todas las contaminantes actuales juntas. Habría que renunciar, claro está, a ciertos caprichos de la vida consumista, pero con el tiempo, un desarrollo tecnológico colectivo focalizado en resolver las verdaderas necesidades acabaría generando un nivel de vida muy superior al actual.</p>
<p>Pero, vamos, definir cómo pase todo esto (o lo que sea que pase) habrá de ser tarea de todos, y eso sí que es bueno.</p>
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<div class="tsenore">
<p>Los desarreglos humanos y sociales que se recogen en tu obra son, desgraciadamente, universales. ¿Váis a publicar Dinero en otros países e idiomas, si no se ha hecho ya?</p>
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<div class="tclismon">
<p>A mí me gustaría, y creo que efectivamente se entendería en otros idiomas, pero de momento no ha habido ocasión. Un amigo publicó algo de Dinero en Argentina, una revista anarquista de Grecia también saca viñetas de vez en cuando, y ahora Bienvenido al Mundo se edita en Cuba, pero poco más.</p>
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<div class="tfuckowski">
<p>Algunas de tus viñetas sólo necesitan dar una leve vuelta de tuerca al panorama político para convertirse en humor disparatado. ¿Crees que la clase política exigirá a los humoristas pagar un canon por hacerles parte del trabajo?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Eso, o al revés. Podemos denunciarles nosotros por intromisión gremial reiterada.</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/73476_2.jpg"><img class="figura-derecha" title="73476_2" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/73476_2-300x246.jpg" alt="" width="300" height="246" /></a></p>
<div class="tsenore">
<p>El otro día -verídico- me intentaron vender por teléfono un cepillo de dientes eléctrico. Colgué antes de escuchar la marca pero tengo mis sospechas, ¿sabes si Clismón quiere su trozo de pastel en el mercado de la higiene mental (quiero decir, dental)?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Lo desconozco, la verdad, pero si una corporación tan oscura y oblicua como Clismón llama a tu casa, lo mejor que puedes hacer es apuntalar puertas, ventanas e interfonos, y poner la televisión al máximo volumen. Eso, y rezar, o acabarás empelusado por entero.</p>
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<div class="tfuckowski">
<p>¿Cómo das sentido a tu vida? ¿Eres una persona espiritual?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Bueno, se hace lo que se puede. A veces nada parece tener sentido, pero luego te tomas una cañita al sol con un buen amigo y todo se resitúa más amablemente. En cuanto a mi espiritualidad, si es que existe, podría acotarla en algún lugar entre mirar un insectito de los que pululan por mi mesa fijamente durante horas, sin saber por qué, y tratar de visualizar el tamaño del universo como si uno fuese un gigante tan grande que se saliese literalmente de él. No sé si me explico. Lo más espiritual que puede hacer cualquiera es olvidarse por un momento de sí mismo.</p>
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<div class="tsenore">
<p>El fútbol como fabricante de micro-expectativas: genial definición. En España especialmente -por lo visto en los telediarios- parece que no haya otros deportes, ni que las mujeres practiquen o compitan en alguno. La pregunta (profunda) es&#8230; ¿de qué equipo eres? ¿piensas que el codazo de Ronaldo merecía roja?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Siendo sincero, he de confesar que me encanta el fútbol, más aún jugarlo que verlo, pero en todo caso me gusta. Ello no impide que con cada absurda repetición en cámara lenta de alta tecnología de un futbolista echando un gargajo, me dé como un extraño sonrojo de vergüenza ajena-propia universal. El fútbol es un juego divertido de ver, como cualquier otro. El uso que se hace de él como opiáceo social espectacular (generador de micro-momentos de plenitud, de épica, de “magia”) para encubrir la realidad, eso da tanto vértigo y por otra parte es tan efectivo como el reiterado uso que se da del cuerpo de la mujer.</p>
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<p><a href="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/go2.wordpress.com_.htm.jpg"><img class="figura-derecha" title="go2.wordpress.com.htm" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/go2.wordpress.com_.htm-300x249.jpg" alt="" width="300" height="249" /></a></p>
<div class="tfuckowski">
<p>Confiesa, ¿ves telebasura en la intimidad?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Suelo verla los domingos a la hora del té. Me arrebujo en mi batín de seda japonés, sobre mi trono de zafiros de peluche, y la veo con fruición, 27 canales a la vez, en compañía de 27 caniches austro-húngaros que van tomando nota de todo lo que acontece en cada monitor. Luego hacemos una mesa redonda y jugamos a la canasta.</p>
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<div class="tjuin">
<p>Teniendo en cuenta el estado de la educación actual, ¿Qué opinión te merece la &#8220;escolarización en casa&#8221;?</p>
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<div class="tclismon">
<p>No me parece mal, pero creo que casi más importante aún que los métodos y contenidos educativos es la compañía de otros niños. Lo ideal sería hacer escuelas-cooperativas de padres y profesores o algo así, no muy grandes, pero con el tamaño suficiente para que se oyera siempre griterío en el patio.</p>
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<div class="tfuckowski">
<p>En tu obra parece claro que crees que la educación juega un papel fundamental en el devenir de la sociedad. En gran medida el individuo piensa, siente y por ende se comporta en función a la educación recibida, y esto lo saben los poderosos, que siempre procuran adoctrinarnos desde los medios de masas. Estoy totalmente de acuerdo con el papel clave de la educación, pero no puedo dejar de reparar en la cantidad de veces a lo largo de la historia en que los propios revolucionaros se han convertido en dictadores, al estilo de &#8220;Rebelión en la granja&#8221; ¿Cómo podríamos evitar la tendencia al aburguesamiento? ¿Puede una educación correcta no solo inculcar ciertos principios, sino asegurar que el individuo permanecerá fiel a ellos? ¿Se puede evitar de alguna forma que el poder corrompa?</p>
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<div class="tclismon">
<p>Después de todo, el comportamiento humano, al margen de los matices genéticos de cada persona, es fundamentalmente mimético. Si en una familia se miente con regularidad, el niño naturalizará la mentira como un hábito aceptable. Si en cambio la honestidad es lo común, el niño integrará esa pauta de comportamiento como suya propia. No somos robots, y esta explicación no será 100% infalible, pero sí creo que representa lo que más comúnmente se da. Esto quiere decir que unas condiciones de vida aceptables en un contexto social más o menos equilibrado podrían devenir en una forma de comportamiento colectiva no egoísta que se fuera asentando con las sucesivas generaciones. En todo caso, como es una pesadilla que se muerde la cola, lo primero que hemos de hacer para cortar este bucle es modificar nuestro comportamiento nosotros mismos, los adultos de hoy en día</p>
<p>Así a bote pronto se me ocurre: 1-Pensar, así en general. 2- No creerse lo que viene de los medios del espectáculo y buscar fuentes de información alternativas. 3- Sacar el dinero de los grandes bancos y meterlo en banca ética o en cooperativas de servicios como Coop 57. 4-Consumir lo menos posible, ceñirse fundamentalmente a lo producido en el entorno, y comer cuanto menos carne posible. 5- Usar el transporte público, la bicicleta y el tren en detrimento del coche y el avión. 6- No participar de la democracia ficticia. El bipartidismo actual es la perpetuación de lo peor. 7- Intercambiar impresiones con los demás; hablar, compartir e imaginar juntos lo que vendrá.</p>
<p>En cuanto al poder, siempre que existan estructuras de poder habrá una alta probabilidad de que éstas devengan en corruptas. Hemos de imaginarnos, pues, estructuras sociales en las que el poder sea temporal, muy limitado y nunca compatible con el beneficio personal, y para ello será necesario vivir en poblaciones más reducidas, en unidades de gobierno local y asambleario, aunque bien pudiera haber alguna clase de acuerdo mundial común en los puntos básicos más elementales.</p>
<p>No sé, y a vosotros ¿qué se os ocurre?</p>
</div>
<div class="tperspicalia">
<p>En Perspicalia apostamos por un conjunto de medidas simples y contundentes: reciclar la basura, consumir ecológico, exigir siempre el cumplimiento de los Derechos Humanos y hacer boicot a toda empresa que no los respete al cien por cien o que incurra en maltrato animal, cumplir a rajatabla con nuestras obligaciones cívicas, sustituir la asignatura de religión por la de &#8220;historia de las religiones&#8221; como en otros paises europeos, fomentar y premiar en la escuela todos estos valores de responsabilidad social, Derechos Humanos, Ecología, Civismo, etc, en una asignatura que se podría llamar, por ejemplo, Educación para la Ciudadanía (por decir algo), no leer a Enrique Dans, no reenviar powerpoints, y solo consumir contenidos de bloggers que corran libres por el corral y no de esos a los que tienen encerrados en jaulas publicando tres posts diarios.</p>
<p>Muchas gracias por tu tiempo, Miguel. Un fuerte abrazo.</p>
</div>
<div class="infopost">
<li><a href="http://www.casadellibro.com/libros/brieva-miguel/brieva32miguel">Miguel Brieva en La Casa del Libro</a></li>
<li><a href="http://printastic.org/miguel-brieva-b-37.html">Miguel Brieva en Printastic</a></li>
<li><a href="http://www.lasbuenasnoches.com/"><em>Las buenas noches</em>, la banda de Miguel Brieva</a></li>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.perspicalia.com/post/entrevista-a-miguel-brieva/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>19</slash:comments>
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		<item>
		<title>De Batman, Kubrick y Maxwell</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 08:58:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>E</dc:creator>
				<category><![CDATA[Señor E]]></category>
		<category><![CDATA[chorradas]]></category>
		<category><![CDATA[otros relatos]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>

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		<description><![CDATA[(Basado en hechos reales) Aquel enorme engendro cilíndrico engullía mi camilla mientras el enfermero me contaba pausadamente las instrucciones. La rodilla me había hecho ¡CLAKK! para desunirse de la tibia jugando a basket y ahora me acordaba del que hubiese inventado la resonancia magnética, que dio en el clavo para fotografiar ligamentos hechos espagueti pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>(Basado en hechos reales)</em></p>
<p><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/resonancia-mag-300x236.jpg" alt="" /></p>
<p>Aquel enorme engendro cilíndrico engullía mi camilla mientras el enfermero me contaba pausadamente las instrucciones. La rodilla me había hecho ¡CLAKK! para desunirse de la tibia jugando a basket y ahora me acordaba del que hubiese inventado la resonancia magnética, que dio en el clavo para fotografiar ligamentos hechos espagueti pero las hace pasar canutas a los que tenemos claustrofobia. </p>
<p>Cuando el leviatán electromagnético empezó a rugir ensordecedoramente (18 letrazas) conmigo encerrado, instantánemente pensé en Guantánamo. A mí me dieron unos auriculares que eliminaban el sonido exterior y emitían el debate matutino de la radio sueca (se supone que querían evitar la tortura auditiva pero como dicen aquí arriba, fue como tener que elegir entre la peste o el cólera), sin embargo en ese cacho de tierra invadido a Cuba no les daban taponcillos de cera, los encadenaban en cuclillas y los machacaban con ruido infernal durante más de veinticuatro horas seguidas ¡veinticuatro horas!</p>
<p><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/batman_begins-300x225.jpg" alt="" /></p>
<p>Mi mente quería escapar de allí, por eso empecé a&#8230; ¿cómo se dice? ah, sí, FLIPAR. En mi flipe llegó Batman (el de Batman Begins), y suspendido boca abajo del techo de la habitación del hospital comenzó a aleccionarme: <em>sé el miedo</em>, <em>conviértete en tu miedo</em>, que es como el: </p>
<p>- ¡échale un par, hosstias! (que te diría cualquier colega, y que es análogo a la filosofía oriental de flores azules y collejas ninja voladoras). </p>
<p>El caso es que funcionaba, me sentía un poco mejor. Aún así lo que me convenció del todo fue que el conjunto de figuras geométricas, regulares, armónicas, periódicas, minimalistas del equipo de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen_por_resonancia_magn%C3%A9tica">IRM</a>, junto con sus hipnóticas y sobrias luces blancas, más los rigurosos leds verdes de medición me introdujeron como pasajero en una nave espacial&#8230; la Discovery de 2001 Odisea en el espacio.</p>
<p><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/2001-300x197.jpg" alt="" /></p>
<p>El vals <em>Danubio Azul</em> enmudeció a los debatientes suecos y me sedó más eficazmente que dos lexatin. Imaginé que flotaba ingrávido, al compás de los violines, y escuchaba mi propia respiración en el casco de astronauta cuando desconectaba la memoria de HAL para interrumpir la resonancia a mi rodilla y liberarme. Fue cuando el enfermero sueco dijo por el auricular:</p>
<p>- ¡te bajas echando le-ches!</p>
<p>Puto aguafiestas, refunfuñé. Pero lo que realmente había dicho era:</p>
<p>- La foto ha quedado muy bien, E. Una más, ¿preparado?</p>
<p><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/03/and_god_said_maxwells_equations_tshirt-p235628270699537542q6vb_400-300x300.jpg" alt="" /></p>
<p>Le había pillado el truco, ya era un superhéroe murciélago más listo que HAL (pero con la rodilla escacharrada, de ahí mi más conveniente estado ingrávido), que había vencido al miedo y se veía atravesado por campos electromagnéticos los cuales aún no controlaba. Uno que sí los controlaba, sobre el papel, fue el físico Maxwell. Siempre me fascinó el hecho de que Maxwell hubiera avanzado el desarrollo teórico de las ondas electromagnéticas hasta unificarlo con la óptica. Halló una relación entre las constantes de sus ecuaciones y la velocidad de la luz <em>c</em> (para luces las que les faltaban a algunos profes de teleco y sus vomitivas clases). El hallazgo traía esa conclusión alucinante de regalo: ¡la luz es una onda electromagnética! Un hito de la ciencia que para mí tenía cierto&#8230; magnetismo (si no lo digo reviento).</p>
<p>A punto estuve de decirle al enfermero que me dejara allí, con mi bat-bata de hospital, charlando con HAL y Maxwell, diciéndole a Kubrick que podría hacer una peli chula sobre un cómic, escuchando el <em>Zatatustra</em> de Richard Strauss&#8230;</p>
<p>Y acordándome con rabia e impotencia de los torturados confinados de Guantánamo y del mundo entero.</p>
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		<title>Lo contrario de la muerte</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Feb 2010 20:37:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>E</dc:creator>
				<category><![CDATA[Señor E]]></category>
		<category><![CDATA[críticas]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cómo puede la literatura asustar y generar crisis en una organización criminal que maneja miles de millones de euros? Roberto Saviano Prohíbe a una cabra contar una historia y a la cabra le dará igual. Salman Rushdie El poder de los libros y las amenazas a la libertad de expresión fueron los temas de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>¿Cómo puede la literatura asustar y generar crisis en una organización criminal que maneja miles de millones de euros?</em><br />
Roberto Saviano</p>
<p><em>Prohíbe a una cabra contar una historia y a la cabra le dará igual.</em><br />
Salman Rushdie</p>
<p>El poder de los libros y las amenazas a la libertad de expresión fueron los temas de la conferencia impartida en la Academia Sueca en 2008 por Roberto Saviano y Salman Rushdie, ambos amenazados de muerte por sus escritos.</p>
<p><strong>Ocurrió en Estocolmo</strong></p>
<p>El napolitano respondía así a su propia pregunta: La literatura inquieta al crimen por cuanto desvela sus mecanismos no como un informe policial, sino de manera directa al corazón, al estómago y la cabeza. Éste es el verdadero miedo de las organizaciones criminales, que el lector llegue a sentir el problema como suyo propio, que se meta en la piel de quienes sufren esta lacra. Ya no se tratará entonces de una barbarie que ocurra allá en Nápoles, en un gulag o en Chechenia sino que será realidad en el mundo entero, y cuando la palabra comience a expandirse por él ya no se podrá detener puesto que se puede callar al escritor pero no a su aliado fundamental, el lector. Mientras el lector exista, existirá el testimonio del escritor.</p>
<p>Rushdie por su parte usaba el símil animal para explicar que la libertad sencillamente de poder contar historias (ya sea la de nuestra familia, la de nuestro país, etc) es una cuestión que va más allá de la libertad de los escritores para escribir, o de los lectores para leer: es una cuestión existencial. El crimen contra esta libertad es un crimen contra la naturaleza del ser humano.</p>
<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/img055-300x178.jpg" alt="" /></div>
<p>Yo quería escribir una crítica sobre &#8220;Lo contrario de la muerte&#8221;, librito (por el tamaño) de Roberto Saviano publicado después de Gomorra. No quería desvelar mucho del contenido, así que debía completar la reseña con otros datos relacionados si tuviesen interés. Entonces me encontré con ese <a href="http://svtplay.se/v/1542959/salman_rushdie_och_roberto_saviano">seminario</a> en la Academia de los Nobel. Allí aparecía el partenopeo y su cabezón calvo rapado con un lunar, gruesas cejas, ojos apagados, ojeras (que ya tenía en la foto de Gomorra), barba de tres días más o menos y la misma austera, aburrida indumentaria de los hombres de negocios suecos: chaqueta negra, camisa blanca.</p>
<p>El seminario era conducido por el entonces secretario de la Academia, Horace Engdahl. Pronunciaba un inglés británico perfecto, acentuando las últimas sílabas de cada palabra al unísono con cabezazos al aire que le hacían bailar el flequillo. Una puesta en escena pedante (aparentemente) para exponer unos conceptos y una oratoria que no tenían nada de pedantes.</p>
<p>Engdahl y su flequillo rebelde introdujeron primero a Rushdie: Estrella de la literatura actual, condenado a muerte en una fatua emitida por Jomeini que puso precio a su muerte. Una década escondido bajo vigilancia policial. Como consecuencia de la fatua, Reino Unido e Irán rompieron relaciones diplomáticas (1989). Gente asociada con el libro fueron atacados e incluso asesinados. En 1998 las relaciones Reino Unido-Irán se reanudaron: Irán no apoyaría intentos de acabar con la vida de Rushdie pero el líder espiritual de Irán -Alí Jamenei- proclamó que la sentencia de muerte aún era válida. Lo inusual (hasta el momento) de aquel caso era que un estado persiguiera, por uso de la libertad de expresión, a un ciudadano de otro estado distinto.</p>
<p>Desde aquel incidente se puede hablar de globalización de la amenaza, una represión para la que no existe exilio, que es a su vez reconocimiento del poder de los autores para reunir a un público internacional. Horace observa que por desgracia, existen grupos represores sin ninguna reputación internacional que arruinar, los cuales no se van a dejar impresionar por simples declaraciones de inquebrantable defensa de los Derechos Humanos.</p>
<p>En el segundo turno de presentaciones de la conferencia, Roberto Saviano: <em>Gomorra</em>, dos millones de ejemplares vendidos en Italia; publicado y traducido en más de veinte países. El problema que sufre este napolitano nos atañe a todos: en países modernos con leyes adecuadas para defender la libertad de expresión, sigue habiendo personas que son silenciadas con amenazas de muerte. En Suecia sin ir más lejos, testigos en juicios contra bandas criminales renuncian a declarar como resultado de las presiones, al igual que periodistas que investigan a dichas organizaciones.</p>
<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/2958455038_c8eacbdf73.jpg" alt="" /></div>
<p>Roberto explicó que cuando un policía dice que tu vida ha cambiado para siempre, o un informador revela la hora exacta de tu ejecución, lo primero que siente uno no es cuánto de injusto y erróneo tiene todo eso, la primera sensación es &#8220;¿pero qué he hecho yo?&#8221;. Empieza él mismo a odiar las palabras que ha escrito porque aunque ellas han llegado muy lejos, él no puede simplemente caminar por la calle, moverse tranquilamente, hablar, vivir. Marginación. A pesar de que esas palabras no son ya de uno solo sino de muchos -el verdadero peligro-, el castigo se recibe en solitario.</p>
<p>Más aún, la mayoría de las acusaciones que recibe el de Nápoles no vienen de la Camorra (ellos emiten su condena a muerte y punto), sino de la sociedad civil que le acusa de ser un payaso, buscar la fama, el éxito, de haber especulado con esto para su beneficio. &#8220;Esto me hiere&#8221;, dice Saviano. Acusado de difamar a su propio país por decir lo que funciona mal. Roberto está fuertemente convencido de que contar la realidad es por el contrario una forma de resistencia, una forma de honrar a la parte sana del país y dar esperanza en encontrar la solución.</p>
<p>Una vez hizo alguien una pintada contra él en Italia, sigue relatando: &#8220;no me lo tomé a mal, uno cuenta con ello al ser un personaje público, pero lo increíble es que hasta ahora nadie haya hecho una pintada contra la Camorra, responsable directa del aumento del cáncer en mi región por el transporte ilegal de desechos tóxicos. Las mafias en Italia son una de las potencias económicas de Europa; facturan cien mil millones de euros, invierten por todo el mundo, incluido Escandinavia. A lo largo de mi vida han matado a cuatro mil personas sólo en mi región. Una organización que hace negocios en el cemento, la panadería o la distribución de carburante. Con jefes que son médicos, constructores, psicoanalistas&#8230; una burguesía de emprendedores que está envenenando para siempre el sur de Italia&#8221; (y exportando a toda Europa el veneno en productos agrícolas o derivados, como se puede leer en Gomorra).</p>
<p>Una burguesía que le quiere aniquilar por haber revelado nombres sin tapujos. Rushdie explica que irónicamente al amigo de ambos Suketu Mehta, escritor de un libro sobre la mafia en Bombay, le ocurrió lo contrario: Mehta cambió los nombres en su libro por otros ficticios&#8230; y los gángsters se molestaron. Suketu les explicó que de otra manera podrían tener problemas con la policía, a lo que contestaron &#8220;nosotros nos encargamos de la poli, tú pon nuestros nombres&#8221;.</p>
<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/rushdie.jpg" alt="" /></div>
<p>Salman Rushdie había empezado su discurso dando las gracias a la Academia Sueca, probablemente para la literatura lo más parecido a un sitio sagrado (risas). Lo suelta con cara de pillo, dedos jugando con su perilla cana, buscando y esperando con sus ojos de travieso que la audiencia haya entendido la broma.</p>
<p><strong>No sólo pistolas callan bocas</strong></p>
<p>Pone sobre la mesa el inglés de origen hindú la ausencia de libertad de expresión en China, África y el mundo islámico. Pero apunta que corren malos tiempos también en los países llamados &#8220;libres&#8221; de Occidente. En parte porque algunos bienintencionados grupos ideológicos intentan prevenir de lo que puede ser dicho por si pudiera parecer estar en contra de esta o aquella identidad. La censura acaba marginando y haciendo anodina a una literatura que debe ser más dura o áspera que insulsa. La democracia en sí, en su mejor versión, no es precisamente una merienda entre amigos sino una discusión apasionada. Hay (desgraciadamente, según Rushdie) una aspiración de aplacar a esos grupos que se sienten ofendidos, y con ello toda una cultura de la ofensa ha crecido: &#8220;Verdaderamente parece que estas comunidades no tiene realmente una cultura hasta que son ofendidos por algo&#8221;.</p>
<p>Conforme a lo que opinó Salman, tradicionalmente el poder que más ha amenazado a los escritores ha sido, aún más que los estados, la Iglesia. Escritores como Diderot o Voltaire se propusieron romper con ese poder, y el éxito de ese proyecto (acabar con el poder de la Iglesia de limitar los pensamientos) es la victoria en que la libertad de expresión de ideas en la época contemporánea está basada. Lamentablemente, existen en la actualidad autoridades de diferentes religiones esforzándose en limitar aquello que puede ser dicho con métodos (el asesinato entre ellos) aún más brutales que los de la Inquisición.</p>
<p>Rushdie prosigue señalando que el terror se ha hecho internacional pero no siempre cruza las fronteras. Voltaire decía que un escritor debía vivir cerca de la frontera con otro país, porque podría ser necesario alguna vez cruzarla para escapar. El exilio ya no funciona porque vienen a por ti de todas maneras&#8230; pero no debiéramos dar al enemigo más poder del que realmente tienen. Por ejemplo, cuando se emitió la fatua contra los Versos Satánicos, pudo comprobar el escritor inglés el límite de ese poder y con ello encontrar el camino a la solución. No estoy seguro -dice Salman- de cómo de largo es el brazo de la Camorra, pero no creo que pueda alcanzar a todos y cada uno de los rincones de este mundo.</p>
<p>Añade que tenemos la obligación de proteger a Saviano, no sólo porque sea un chico simpático (risas), sino porque ésta se trata de una más entre las largas series de batallas en las que el poder intenta controlar la discusión sobre la batalla en sí.</p>
<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/rushdie-cp-5897338.jpg" alt="" /></div>
<p>Ambos escritores ilegalmente sentenciados a muerte terminaron la conferencia discutiendo los distintas aspectos que afectan a la libertad de expresión. Saviano, entre otros, llamaba la atención sobre el peligro de la sobreinformación (y su connatural dificultad para filtrar o discernir lo relevante) ayudándose del dicho catalán según el cual &#8220;cuando hay inundaciones, lo primero que desaparece es el agua potable&#8221;. Rushdie alertaba de que en el tiempo presente se alienta a la gente a definir su identidad de manera cada vez más restringida, y cuanto más estrecha es ésta, más fácil es el desacuerdo con los otros. Cualquiera entiende que ninguno tenemos identidades simples. Todos tenemos identidades plurales, amplias, complejas&#8230; reconociendo esto podremos encontrar puntos de acuerdo con los demás. A lo mejor yo soy cristiano y tu musulmán pero en otra área de nuestra identidad podemos ser personas preocupadas por nuestro peso, que sufren la misma enfermedad, con hijos que nos causan idénticos problemas o seguidores del mismo equipo de fútbol. Todo eso junto es nuestra identidad y no sólo una cuestión limitada de ideología o creencias.</p>
<p>Los dos autores apuntaron a diversas causas, personas, grupos, etc. Roberto Saviano asestó también el peso de la responsabilidad a todos nosotros como lectores: hay escritores que aún sufriendo enormes dificultades consiguen contarnos en un libro la realidad. Pero desgraciadamente es una realidad en la que muchos, teniendo la maravillosa libertad de ir a la librería, ver una película, etc, no se desean sumergir. Por esa razón la mafia durante muchos años ha estado estereotipada (El Padrino, Vito Corleone, Scarface), vista como una cosa glamurosa, violenta pero terroríficamente fascinante. Y la gente ya no quiere otra versión distinta.</p>
<p><strong>El libro</strong></p>
<p>La versión más realista, la que Saviano leyó en los informes judiciales y vivió como infiltrado cuando escribía Gomorra no es tratada directamente en su siguiente obra &#8220;Lo contrario de la muerte&#8221; pero es su trasfondo. El relato de lo que ocurre en el sur de Italia lo lleva inevitablemente insertado como un tumor gigante incurable, arrancarlo de cuajo sería perder más de medio cuerpo.</p>
<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/LocontrariodelamuerteRobertoSaviano-177x300.jpg" alt="" /></div>
<p>&#8220;Lo contrario de la muerte&#8221; cuenta anécdotas de chavales italianos que se ven obligados a meterse en el ejército porque no tienen otra salida, que odian la guerra pero aman el combate. Han oído disparos en su calle y en el extranjero. Si no les destroza una mina quizá vuelvan a casa contaminados por uranio y con sus amigos en ataúdes, vive ahora con eso. Hombres que van con un fusil a donde se les mande y descubren pronto lo absurdo de la guerra. ¿Afganistán? desde allí escribió Enzo a Maria que &#8220;<em>en Kabul nadie aguantaba ya más la guerra y todos querían estar tranquilos como él. Escribía diciendo que no esperaba encontrar un país tan hermoso que casi te venían ganas de irte a vivir allí y de maldecir a quien fuese que lo había dejado así</em>&#8220;.</p>
<p>Lo descrito por Saviano me llega entre otras muchas razones porque lo he visto desde mi ventana, algunas cosas son las mismas ya ocurran en barrios de España, Nápoles o Baltimore. No ya la combinación de ausencia de Estado con la ideología neoliberal del destruye a tu competidor, no sólo los crímenes en sí sino también los mecanismos que los vecinos aprenden para convivir con ellos. Citando al libro, &#8220;<em>te adiestran para considerar todo lo que sucede como inevitable [...] y esta postura te impide entender. Entender cómo van las cosas, cómo pueden evitarse, de dónde provienen. Es como tomar cada día como si fuera el peor de los días, pero saber qué provecho sacar de cada uno de ellos. Una ventaja miserable</em>&#8220;.</p>
<p>Recoge en este libro, como hizo en Gomorra, historias humanas que hablan de los universales (la violencia, la familia, la muerte, la amistad, la tierra, la infancia, la vejez), de lacras de nuestra sociedad como el machismo, la corrupción o la brutalidad. También excarba con la misma ansiedad para encontrar rincones donde poder respirar y admirar belleza hasta comprender qué es <em>lo contrario de la muerte</em>. A pesar de todo ello, &#8220;Lo contrario de la muerte&#8221; sigue condenando a Roberto Saviano a vivir lo contrario de la vida.</p>
<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/robertosaviano1.jpg" alt="" /></div>
<p>No quería escribir una crítica escasa y finalmente ha sido extensa para un libro de noventa páginas. Es una manera de expresar que para mí este italiano es un héroe. Y si héroe es una palabra demasiado cargada de sentimientos, fácilmente manipulable y utilizable por diferentes intereses, digo que es sencillamente necesario.</p>
<p>Porque cuando a Saviano se le cuestionaba el que estuviera obsesionado con la sangre y la violencia respondió que él, al igual que quienes tienen en su corazón comprensión tanto para la belleza como para la posibilidad de vivir libre y amar, no soporta el hedor de la corrupción y devastación de su propio país. Y por ello del mismo modo que Albert Camus, indicaba su (para mí más que necesario) propósito: </p>
<p>&#8220;<em>Existe la belleza y existe el infierno. A ambos permaneceré fiel lo mejor que pueda</em>&#8220;.</p>
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		<title>Turismo rural</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 10:07:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Fidalgo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
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		<title>A veces vuelve a pasar el tren</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 18:39:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adehoces</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adehoces]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div><img class="figura-derecha" src="/wp-content/uploads/2010/02/kisstrain.png" alt="" /></div>
<p>Cuando se conocieron apenas acababan de abandonar la niñez. Él era un joven algo reservado que empezaba a madurar a escondidas detrás de su semblante serio; ella la hermana pequeña de un amigo, una niña risueña en un exuberante cuerpo de mujer, la fruta prohibida del árbol del deseo. Cada vez que la tenía cerca, él tenía que esforzarse por ahogar en silencio una oleada de sensaciones, una extraña mezcla de amor y lujuria que de tan intensa llegaba a darle miedo. Así pasaron muchos meses, y entre ellos nunca hubo más que un espeso silencio y alguna leve sonrisa de complicidad que a veces alcanzaba a colarse entre toda aquella emoción contenida. </p>
<p>Una fría tarde de invierno en que los amigos se habían reunido para ver una película, los dos acabaron sentados juntos en el sofá arropados con una misma manta. Ambos miraban la televisión y disfrutaban nerviosos de la proximidad del otro, hasta que en un momento dado, quizás por casualidad (o quizás no), sus meñiques se encontraron bajo la manta. Fue un roce casi imperceptible, apenas unos milímetros de piel, pero aquello les hizo estremecer. Enseguida sus manos volvieron a encontrarse, y ya no dejaron de acariciarse en silencio, con la respiración entrecortada y el pulso acelerado. Con los dedos se dibujaban el uno al otro caprichosas figuras en la palma de la mano, como si quisieran trazar sobre la piel todas esas palabras que nunca habían llegado a decirse. Durante dos horas en el mundo no hubo más que ellos dos y el erótico roce de sus manos. Aquella noche se despidieron con dos besos que guardaban un excitante secreto; se fueron a la cama sonrientes y contaron las horas hasta  volverse a ver. No mucho después, un viernes noche, coincidieron en un bar. Hubo un apagón, los dos se buscaron apresuradamente y se fundieron en un apasionado beso que les hizo temblar. Volvió la luz y el secreto se hizo público: estaban juntos.</p>
<p>Pero aquello no duró. Eran demasiado jóvenes y aquello era demasiado intenso; les vino grande y no supieron manejarlo bien. El miedo y la inconsciencia juveniles pusieron punto final a aquellos días felices, que se desvanecieron dejando un regusto amargo. Pasaron unos años en que no se vieron más que en contadas ocasiones, en las que volvió a interponerse entre ellos el espeso silencio. Al final la vida les separó del todo y no volvieron a saber el uno del otro. Él rememoró con frecuencia aquellos felices encuentros, y una y otra vez se arrepintió de haber dejado escapar aquel amor juvenil. Sabía que algunos trenes sólo pasan una vez en la vida.</p>
<p>Y la vida pasó, como pasan las cosas que no tienen mucho sentido; separados por la distancia y el olvido ambos se hicieron adultos y cumplieron la treintena. Lejos quedaba ya la despreocupada juventud y esa sensación de que todo está a salvo y es para siempre. La vida les trajo amores y desamores, salud y enfermedad, hospitales, cementerios, buenos tiempos y malos tiempos, calor y cariño, frío y soledad. Al final consiguieron ser aceptablemente felices, aún a sabiendas de que probablemente nunca volvería a resurgir la llama del amor de entre las amargas cenizas del pasado. Demasiadas decepciones; demasiadas cicatrices.</p>
<p>Quizás fuese una casualidad (o quizás no), pero el caso es que una fría noche de invierno las nuevas tecnologías les pusieron de nuevo en contacto. Ella le envió un discreto mensaje que tuvo que recorrer dos mil kilómetros para llegar a su destino. Apenas un par de líneas (“hola, hace mucho que no sé de ti, me alegra encontrarte”), algo leve como el roce de un meñique. Él, catorce años después, volvió a estremecerse. Quedaron para cenar a los pocos días, y la espera se hizo eterna y no estuvo exenta de miedos y dudas: ¿y si ya no eran las mismas personas? ¿Y si ya no quedaba nada? ¿Y si era una mala idea?</p>
<p>Ella esperaba nerviosa fumando un cigarro en la calle. Él apareció al rato, y en cuanto posó sus ojos sobre ella su eterno semblante serio se transformó en una gran sonrisa. Se dieron un fuerte abrazo seguido de dos besos cálidos que aún seguían custodiando un excitante secreto. Ahora eran adultos, él con un montón de canas y ella con una preciosa hija, dos  luchadores que se habían empeñado en sobrevivir, pero al cruzar las primeras palabras volvieron a temblar como niños. Apenas una hora después, sentados a la mesa, volvieron los días de vino y rosas y el esplendor en la hierba. Charlaron y rieron y se confesaron que en realidad nunca se habían olvidado, y ambos se alegraron de comprobar que bajo las múltiples cicatrices aún latían dos corazones jóvenes y fuertes capaces de sentir con intensidad. El peso de los años se disipó entre risas y volvieron a ser dos jóvenes felices y despreocupados.</p>
<p>Esa noche durmieron juntos y despertaron abrazados. Volvían a estar debajo de aquella manta que tantas veces arropó su idilio adolescente; volvían a estar juntos y a sentirse a salvo. Catorce años después había vuelto a pasar el tren, y esta vez no lo habían dejado escapar.</p>
<p>Muchos besos y muchas caricias después, ella le miró a los ojos y le susurró: “quiero que esta vez dure siempre”. </p>
<p>Y yo también, Carolina.</p>
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		<title>Internet en China</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 10:37:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Fidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diego]]></category>
		<category><![CDATA[actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[(Internet en China)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/censurachina.jpg" alt="Viñeta Diego F" /><br />
(Internet en China)</p>
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		<title>J. D. Salinger</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 12:06:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>E</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diego]]></category>
		<category><![CDATA[Señor E]]></category>
		<category><![CDATA[el homenaje]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Abrí <em>El guardián entre el centeno</em> cuando el tren que me llevaba desde algún lugar de Suecia hasta la capital echaba a andar. Lo hice con resignación, tenía que afrontar de alguna manera las siete horas de viaje que tenía por delante. Luego quise que el viaje durase más para que me diese tiempo a terminarlo sin pausa, pero conseguí acabarlo antes de llegar a Estocolmo. No muchas veces he devorado las páginas de un libro con esa misma avidez, con esa misma excitación por reconocer algo allí de mí mismo, por lo reconfortante de sentirme mejor acompañado.</p>
<p>Me caía de maravilla el protagonista, Holden Caulfield. Un desastre para todo (básicamente ante sus padres y profesores) pero tenía talento para escribir, imaginación y sobre todo, tenía alma. Un tipo de chaval al que admiraba y del que intentaba hacerme amigo en el instituto. Yo era un empollón y él no (hablo de él como si fuera real). Él era un rebelde sin Norte y yo también, aunque las rebeldías de Holden no se podían comparar a las mías cuando -llegada la hora, como a todos- empecé a cuestionar la autoridad.</p>
<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/02/salingerdiego.png" alt="" /></div>
<p>Me sigue pasando y me acuerdo de Caulfield cada vez que ocurre, que en situaciones más o menos serias mi imaginación empieza a volar, escapo a mi mundo interior e imagino las chorradas más absurdas mientras mi cuerpo presente debe atender algún protocolo social más o menos prefijado. Tengo entonces que apretar los dientes y callarme la boca porque a veces se me escapa alguna palabra de ese universo de pamplinas cuando no toca.</p>
<p>Algunos pasajes del libro los recuerdo vagamente pero no voy a releerlo de momento, prefiero quedarme hasta ahora con el poso que dejó, más que con los detalles. La escena con la prostituta, la de su hermana pequeña a la que tanto quiere, y mi favorita, la conversación con Mr Antolini: &#8220;<em>La educación académica te proporcionará algo más.[...] Sabrás cuáles son exactamente tus medidas intelectuales y vestirás a tu mente de acuerdo con ellas</em>&#8220;. Consejo éste al que saqué partido mientras estudiaba en una surrealista y oscura facultad de telecomunicaciones.</p>
<p>Sin embargo la frase que más recuerdo del libro (y que no encuentro, maldita sea) decía que los hombres y muchachos perdidos, aquellos que intentan escapar de la alienación deben buscar sin cesar ese algo que les interese, que les llene: &#8220;<em>El día que encuentres ese algo, agárrate a ello como el náufrago al tronco flotante</em>&#8221; (algo similar dijo Ortega y Gasset pero esa es otra historia). Con el tiempo comprendí que tengo conmigo varios trozos de madera flotantes; no llegan para hacer un bote, pero sirven para no hundirme. Una de ellas tiene lija y cuatro ruedas de goma. Otra se desliza sigilosamente por la nieve. La tercera, de corcho y fibra, apenas toca el agua cuando monta las olas. Y así, he ido entendiendo cuáles son mis verdaderas tablas salvavidas (que no busco en el cielo sino aquí en la tierra). Hay otras más en la lista, como escribir, o como la tarea de construir, tal que el albañil ladrillo a ladrillo, algo sólido con mi chica, mis amigos, mi familia, etc. La lista seguiría con otras tablas clandestinas, pero ésa también es otra historia.</p>
<p>Esta noche, después de escribir esto voy a rendir al escritor del libro otro homenaje más, voy a hojear la versión inglesa que me regalaron mis amigos Antonio y Diego. Todo mi respeto y admiración para Jerome David Salinger. Descanse en paz.</p>
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		<title>Haití</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 14:46:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Fidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diego]]></category>
		<category><![CDATA[la viñeta]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[(Haití antes del terremoto, Haití después del terremoto)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/01/Haiti_DF.png" alt="Viñeta Diego F" /><br />
(Haití antes del terremoto, Haití después del terremoto)</p>
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		<title>Admito mi derrota</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 13:24:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juin</dc:creator>
				<category><![CDATA[humor]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[2.0]]></category>
		<category><![CDATA[facebook]]></category>
		<category><![CDATA[nostalgia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace años formé parte de un grupo de resistencia. Era el grupo &#8220;Yo No Necesito un Teléfono Móvil&#8221;. Nuestra causa era noble, el lenguaje SMS nos repugnaba y el estar conectados a todas horas del día con cualquier pesado que quisiera llamarnos nos parecía una pesadilla. Pero acabamos cayendo, uno por uno. Algunos aún aguantan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><img class="figura-derecha" src="http://www.perspicalia.com/wp-content/uploads/2010/01/derrotado.jpg" alt="" /></div>
<p>Hace años formé parte de un grupo de resistencia. Era el grupo &#8220;Yo No Necesito un Teléfono Móvil&#8221;. Nuestra causa era noble, el lenguaje SMS nos repugnaba y el estar conectados a todas horas del día con cualquier pesado que quisiera llamarnos nos parecía una pesadilla. Pero acabamos cayendo, uno por uno. Algunos aún aguantan como héroes, pero nadie ya les conoce ni se acuerda de ellos. El precio que pagaron por su libertad fue alto: ya no tienen amigos y se han quedado recluidos en <a href="http://www.ventadepisos.com/pisos-barcelona-9-2-0-4596.html">sus pisos de Barcelona</a>.</p>
<p>Y como la historia se repite, he vuelto a formar parte de un grupo. Pero &#8220;Yo No Necesito un <em>Facebook</em>&#8221; está siendo atacado por todos los flancos, así que me rindo: me he hecho un perfil. Igual que pasó con el teléfono móvil, hoy en día el que no tiene un perfil en <em>Facebook</em> es un paria sin vida al que todos miran como si fuera un marciano. Esta conversación, con ligeras variantes, la he tenido los últimos meses ya varias veces.</p>
<p>&#8220;Encantado de conocerte, seguimos en contacto; te busco en <em>Facebook</em> y te agrego.&#8221;<br />
&#8220;Es que&#8230; no estoy en <em>Facebook</em>.&#8221;<br />
&#8220;¿Por qué no?&#8221;<br />
&#8220;No lo necesito.&#8221;<br />
&#8220;Pero te mantienes al día de lo que hacen tus amigos lejanos, conocidos. Está muy bien. Tienes que empezar a usar internet.&#8221;<br />
&#8220;Uso internet, créeme. Lo que pasa es que no quiero saber esas cosas. Se me hace antinatural el enterarme de que a alguien que hace cuatro años que no veo le gustan ahora los<em> Red Hot Chilli Peppers</em> y se ha apuntado al grupo <em>A mi también me molestan las pelotillas del ombligo</em>. Me parece una pérdida de tiempo. &#8221;<br />
&#8220;¡Qué guay! ¡Es la primera vez que conozco un sociópata! Espero no verte nunca más.&#8221;</p>
<p>Además, no puedo luchar contra la evidencia. Cuando uno no tiene azucar tiene que tirar de sacarina. Igual que le pasa a todo el mundo que se empieza a acercar a la treintena, mi vida social está desapareciendo lenta pero inexorablemente, así que tendré que empezar a usar la nueva &#8220;sacarina de la amistad&#8221; en la que se ha convertido esta red social para dulcificar mi previsible futura soledad.</p>
<p>Así dentro de unos años, cuando estemos todos esclavizados por nuestros trabajos, hipotecas y relaciones, podremos al menos sentarnos delante de nuestras pantallas a última hora de la noche. Desajustaremos nuestras corbatas y nos pondremos una gorra de medio lado. Actualizaremos nuestro perfil para que las agencias de marketing y la CIA estén al día y recordaremos las patéticas y peligrosas intoxicaciones etílicas que nos provocamos cuando eramos chavales. Que buenos tiempos aquellos, que jóvenes estamos en la foto, las risas que nos hacíamos antes todos juntos&#8230;</p>
<p>Luego alguien tendrá un hijo y colgará sus fotos en el perfil. Nos plantearemos como demonios hace <em>Facebook</em> para conseguir el espacio de disco para guardar las toneladas de fotos que sube nuestro amigo. Menudo reto técnico. Pero no diremos nada, felicitaremos a la pareja con un pulgar digital alzado y sonreiremos de medio lado pensando que están haciendo el ridículo. Pero justo después nuestras parejas se llenarán de envidia, nos presionarán y acabaremos teniendo nuestros propios infantes. Nuestros <em>routers</em> echarán fuego cuando las imágenes de nuestros retoños entren a nuestros perfiles a una velocidad media de 100 fotos por minuto.</p>
<p>Será entonces cuando llegaremos a la tercera edad. A diferencia de nuestros abuelos, nosotros no tendremos que contar batallitas. Un día nuestros nietos entrarán en <em>Facebook</em> y leerán las desfasadas, infantiles y radicales opiniones de cuando teníamos veinte años, luego se reirán por dentro cuando lean cómo gradualmente la edad nos fue moderando hasta convertirnos en mediocres oficinistas con corbata que votan a un partido mayoritario, después deducirán con horror como en la crisis de los cuarenta intentamos acostarnos sin éxito con la tía Gertrudis usando largos poemas y chistes malos en su <em>muro</em>, y por último serán testigos de nuestra progresiva senilidad cuando vean que acabamos saliendo del grupo &#8220;Yo también tengo resaca&#8221; y nos apuntemos al grupo &#8220;Club de Extreme Petanca&#8221;. Entonces nos sentaremos con ellos e intentaremos contarles que eramos unos nadadores portentosos cuando eramos jóvenes y se descojonarán de nosotros recordando la barriga cervecera que han visto en miles de fotos colgadas a lo largo de los años.</p>
<p>Las juventudes de nuestros abuelos están rodeadas de un halo de misticismo porque sólo tenemos una o dos fotos suyas en blanco y negro, y casi siempre de uniforme y posando. Nosotros estamos haciendo documentales completos de nuestra estupidez. Y como la superpoblación y la contaminación serán problemas serios en el futuro, nuestros nietos utilizarán nuestros perfiles de <em>Facebook</em> como prueba para aprobar la eutanasia obligatoria en el Parlamento Mundial de toda la &#8220;Generación FB&#8221;. La evidencia será tan abrumadora que no podremos ni protestar.</p>
<p>Pero perdonad, que me voy por las ramas. A lo que quería llegar es: <strong>al que me ponga en un tag de una foto le buscaré esté donde esté en el globo y le estrangularé con mis propias manos</strong>.</p>
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