La recuerdo perfectamente, porque me dolía. Me dolía en el alma. Tendríamos unos ocho o nueve años, calculo. Yo era un niño tranquilo al que todos trataban bien. Ella era una niña feliz, pero yo intuía, por lo poco que sabía del mundo, que estaba destinada a sufrir. Aquello me mataba por dentro; la observaba [...]









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