Ya puedes reservar tu ejemplar de la flamante tercera edición de “Fuckowski, memorias de un ingeniero” en la Tienda Online, por €21 (ejemplar dedicado y firmado, gastos de envío incluídos a cualquier parte del mundo). La entrega de pedidos comenzará a primeros de Enero.

La edición cuenta con prólogo del gran Hernán Casciari, y epílogo por el menda lerenda donde respondo a diversas cuestiones que en su momento me llegaron via Twitter. El libro se presenta en formato de bolsillo a 150×210, papel ahuesado y tapa blanda plastificada.
No te quedes sin tu ejemplar de esta obra maestra atemporal que ya goza de estatus de culto en gran parte de un bloque de apartamentos de Teruel. Blablabla, no dejes pasar esta gran oportunidad, compra ahora y participa en el sorteo de un pelapapas solar con la cara de Belén Pesteban. En fin, el marketing nunca fue lo mío.
Y ahora, emulando al replicante Leon, les voy a hablar de mi madre. Pocos días después de publicarse la primera edición de “Fuckowski”, mi madre, armada con un bolígrafo azul y seis décadas de recuerdos, encaró un folio en blanco y escribió página y media “por entretenerse un rato”. Luego me pasó aquel papel garabateado en su peculiar caligrafía y, con su habitual humildad, me contó que había redactado “una pequeñez” inspirada por mi “reciente faceta de escritor”, y que le hacía ilusión que yo lo leyese.
Leí aquellas palabras y solo alcancé a guardar silencio. Como pude me aflojé el nudo de la garganta y luego, lleno de puro y simple orgullo, me deshice en elogios. Mi madre había plasmado en aquel reducido espacio un pequeño episodio de su vida y yo, llevado por su prosa suave y cálida, había podido revivirlo en todo su esplendor.
A ella le sorprendieron mis alabanzas; no era consciente de la calidad de su escrito. Yo, en mi aún breve relación con el mundo de la escritura amateur, había tenido la oportunidad de leer muchas cosas horribles (he visto cosas que no creeríais: faltas de ortografía en el mismísimo título de una novela, sinopsis cortas que se te hacen largas, gramáticas tan pedantemente crípticas que provocan ceguera, párrafos de media página sin signo alguno de puntuación, pasajes líricos tan cursis y relamidos que harían morir de vergüenza ajena a Corín Tellado…), y el pasear mi vista por entre aquellas letras fue una gratificante bocanada de aire fresco.
Sin dar demasiada importancia a mis elogios, mi madre siguió escribiendo con regularidad. Al poco enviamos algunos textos a diversos medios, e inmediatamente suscitaron gran interés. Se siguieron varios premios literarios, ofertas de colaboran con diarios, entrevistas en prensa y radio y finalmente, como no podía ser de otra manera, una recopilación de sus deliciosas narraciones ha sido editada en papel.
“A la orilla de una higuera” es un libro que te permitirá redescubrir el mundo a través de unos ojos profundos que en todas partes encuentran belleza y significado. En ciento cincuenta páginas de pura lírica se evocan diversos pasajes de un romántico viaje: el que llevó a la niña que mi madre un día fue, desde una idílica infancia a la sombra de una higuera en la sierra de Gredos, a una madurez serena y contemplativa a orillas del Mediterráneo. Una obra de arte absolutamente recomendable.
Si te apetece darte un capricho navideño y adquirir literatura de calidad, puedes entrar a la Tienda Online y adquirir “A la orilla de una higuera”. Y si no, siempre puedes adquirir “Fuckowski, memorias de un ingeniero”.
Felices Fiestas.