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  • Publicado el 13/07/2009, en columna en El Avance, Fuckowski ·  1

    Ya no es el tarot, la quiromancia o la sanación por imposición de manos. Hoy en día astrólogos, curanderos y echadores de cartas han quedado en su mayoría relegados a las madrugadas de los canales locales de televisión, donde compiten con los concursos de telellamadas para sacarle algún euro a la franja más incauta de la audiencia. Tras largos años sin demostrar absolutamente nada, estas y otras pseudo ciencias ya sólo consiguen tomar el pelo a lunáticos o completos ignorantes. Leer el futuro en los posos del café o en las manchas de un kleenex ya no tiene glamour; los ionizadores de aire y las pulseras magnéticas ya pasaron de moda. Se tocó oficialmente fondo cuando la señora madre del actor Silvester Stallone se especializó en rumpología (el arte de leer el futuro en las nalgas). Cuenta la leyenda que Rockefeller vendió todas sus acciones después de que su limpiabotas le pidiese consejo sobre dónde invertir su dinero; el magnate lo vendió todo justo a tiempo para librarse del crack del 29. Rockefeller llegó a la conclusión de que “cuando hasta tu limpiabotas invierte en bolsa, es momento de retirarse”. De igual forma, cuando la madre de Rambo puede leer el futuro en tu culo, es momento de sustituir la milonga por otra nueva: el tema ya está agotado.

    Pero la idiotez es como la energía, que ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Esto lo saben perfectamente los individuos sin escrúpulos que una y otra vez se reinventan para seguir viviendo del cuento. Un cuento que va cambiando de forma pero que en el fondo siempre es igual: fórmulas mágicas para hacer realidad nuestros deseos. Al idiota le es más fácil creer que todo es posible que tener aceptar sus propias limitaciones y las del mundo en que vivimos. La religión históricamente ha ofrecido al individuo soluciones milagrosas a sus problemas existenciales por el método de la intervención divina, pero en estos tiempos en que la ciencia hace milagros a ojos de todos y sin necesidad de imponer la ceguera voluntaria de la fe, la superchería ha necesitado darse una capa de barniz pseudo científico para ampliar su público. Se cita la ley de gravitación universal para justificar la astrología y la “influencia de los planetas”, se habla de “las corrientes de energía que fluyen por nuestro cuerpo” para justificar medicinas alternativas, etcétera.

    La última vuelta de tuerca es una corriente de pensamiento que postula que la mente puede moldear la materia, la realidad, el destino e incluso (si uno se concentra lo suficiente, al parecer) los tipos de interés del Banco Central Europeo.  Para justificar semejante disparate se apoyan en un pastiche formado por aberrantes simplificaciones, generalizaciones y malas interpretaciones de ni más ni menos que la física cuántica. Sorprendentemente (o quizás no), esta corriente está gozando de un relativo éxito, y eso que una vez más pretenden  vendernos el viejo “el éxito en su vida es posible y en mi libro encontrará usted la clave”. Más de uno se está forrando a vender panfletos.  Cualquier persona en su sano juicio que goce de una mínima cultura y la más básica capacidad de raciocinio debería darse cuenta de que el asunto es simplemente el nuevo engañabobos. Pero claro, para llegar a la conclusión hay que usar el cerebro, y no se debe subestimar la gran tendencia del ser humano a pensar con el culo. Al final resultará que la madre de Stallone en realidad es psicóloga.

    Columna publicada en el diario
    El Avance de La Axarquía

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    1. [...] El nuevo engañaboboswww.perspicalia.com/post/el-nuevo-enganabobos por erlang hace pocos segundos [...]

      Pingback by El nuevo engañabobos — 13 de julio de 2009 @ 9:02

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