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  • Publicado el 09/07/2009, en chorradas, Juin, otros relatos ·  1

    Don y doña Pinzón descansaban tranquilamente en el salón de su acogedora casita adosada. Doña Pinzón planchaba y canturreaba mientras don Pinzón fumaba en pipa y leía “El Mundo” sentado en el sofá. De vez en cuando, dejaba escapar un aro de humo que se deshacía en el aire. Sonaba de fondo la radio, desde donde las dulces ondas de la Cope les transmitían verdad tras verdad.

    …la solución pasa por sacar los tanques a la calle… el matrimonio gay está destruyendo la institución del matrimonio… porque todo el mundo sabe que fue Zetapé quien pilotaba los aviones del 11S por control remoto…

    La armonía matrimonial era absoluta. Los niños estaban en el colegio y los pajaritos cantaban. Sonó el timbre, alguien llamaba a la puerta.

    -¿Quién será? -Se preguntó doña Pinzón.

    Don Pinzón dobló el periódico encima del sofá y dejó la pipa encima de la mesa.

    -Ya abro yo, debe de ser el cartero. -Dijo mientras se acercaba a la entrada de la casa.

    Por desgracia no era el cartero. Al girar el pomo de la puerta don Pinzón se encontró encima del felpudo de su humilde morada al más temido genio del Mal que había existido nunca en su amada patria. Zetapé se frotaba las manos y sonreía socarronamente mientras clavaba su malévola mirada en el desdichado padre de familia. A sus lados se encontraban dos hombres vestidos de negro, pinganillo, gafas también negras. Detrás suyo había otros dos hombres agarrados de la mano mirándose con con cariño.

    -Buenas tardes querido contribuyente, venimos a inspeccionar su casa en nombre del gobierno, la igualdad y la paz. Estamos buscando algo… importante.

    -Eh… yo… quiero decir… ¿Qué hacen ustedes aquí?

    -No se preocupe, todo va a salir bien. Todos ponemos voluntad y actuamos con talante, conseguiremos tener una sociedad más igualitaria y armoniosa. Lo importante es que el país está avanzando. Ahora, si no le importa, hágase a un lado para que la democracia pueda actuar.

    Zetapé levantó dos dedos y los inclinó apuntando al interior de la casa. Los secuaces de negro entraron y empezaron a rebuscar por los armarios y cajones.

    Doña Pinzón increpó a uno de los secuaces -¿Oiga, pero que están haciendo? ¡No toque eso! -Pero en cuanto las cejas de Zetapé se fijaron en ella quedó petrificada.

    -Pido su confianza, doña Pinzón, para forjar las instituciones que garanticen la unidad y encaucen la diversidad de un país unido y diverso como es España. Pido su confianza, don Pinzón, para llevar adelante esta idea de España y para hacerlo sumando el mayor número posible de voluntades, gobernando para todos, en diálogo con todos y con respeto a todos… Pido su confianza….

    -…Debo… resistir…. retórica… progresista… -Don y doña Pinzón intentaban zafarse del discurso democrático, pero ya era demasiado tarde: estaban atrapados. Mientras el presidente inmovilizaba a la pareja con sus poderes, uno de los secuaces se acercó triunfante con unos papeles en la mano.

    -¡Aquí está, jefe! El certificado de matrimonio de la pareja heterosexual. -El secuaz entregó el documento a Zetapé.

    -Excelente, sí, excelente… Aquí tenéis, ciudadanos de bien. – Zetapé les dio el documento a la pareja de hombres, que se mostraron encantados de la muerte.

    -Por el poder que me he concedido con la nueva legislación, yo os declaro marido y marido.

    -¡Genial! Vamos de luna de miel, pirata.

    -Ui, claro que sí capitán. Bueno chicos, muchas gracias. ¡Au revoir! -Con estas palabras, el feliz matrimonio se fue de la escena. Zetapé continuó hablando.

    Y ustedes, matrimonio Pinzón… ¿O debería decir ex-matrimonio? No se preocupen, este es un país moderno y se puede convivir sin ningún problema como pareja de hecho… -ZP rió con suficiente maldad como para helar el infierno y se dio la vuelta, dispuesto a retirarse. Pero en ese momento don Pinzón consiguió salir del estado de estupor y exclamó:

    -¡Jamás! ¡Eso es pecado! ¡Maldito monstruo, estás destruyendo la institución del matrimonio! Nos has quitado lo que nos es más preciado para dárselo a esos… ¡sodomitas! ¡Arrrrgghhh!

    Con un rugido de furia Pinzón se abalanzo sobre ZP, en vano. Antes de que llegara a tocarle,uno de los secuaces le inmovilizo con una experta luxación de brazo.

    -Vaya vaya, así que tenemos un rebelde. ¿No es así? Señor Pinzón, por lo que acabo de ver es usted un homófobo. ¿Acaso le parece mal que los gays se casen? Me parece que vamos a tener que llevarle a un campo de Educación Ciudadana, donde aprenderá a convivir cívicamente.

    El horror atenazó a don Pinzón, pintando en su rostro un rictus de terror.

    -¡No, por favor, piedad! ¡Al campo de Educación Ciudadana no! -Gritó Pinzón mientras lo arrastraban al maletero del Falcon negro que había aparcado en frente del jardín.

    Doña Pinzón, que había sido incapaz de moverse cayó al suelo de rodillas llorando desconsoladamente.

    -¡NOOOOOOOO!

    Quedó así la casa sin figura conyugal y un matrimonio roto por culpa del las oscuras fuerzas del Mal. Mientras doña Pinzón sollozaba sola, la radio seguía luchando por mantener la verdad, captando las ondas de la libertad.

    …la que está liando Zetapé…
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    1. [...] Terribles consecuenciaswww.perspicalia.com/post/terribles-consecuencias por Palcraft hace pocos segundos [...]

      Pingback by Terribles consecuencias — 9 de julio de 2009 @ 8:18

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