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  • Por Juin, 30/09/2009, en Juin, chorradas, humor

    Un hombre de tupida barba blanca, generosa barriga y camiseta de cuadros se subió a una tarima. Si no fuera por la cara seria y sus rasgos severos, habría parecido un Papá Noél de paisano. Delante suyo había una audiencia considerable, la mayoría hombres de mediana edad.

    -¡Queridos camaradas! ¡Nos hemos reunido aquí hoy para pasar a la acción y lavar la imagen de nuestro orgulloso colectivo!

    Un sonoro aplauso y numerosos gritos de ¡Viva! ¡Eso, eso! ¡Así se habla! interrumpieron al interlocutor. Este sonreía visiblemente satisfecho y movía lentamente su cabeza de arriba abajo. Levantó una mano pidiendo calma y prosiguió:

    -Desde hace demasiado tiempo ya, el colectivo de taxistas sufre un acoso absurdo e injusto por parte de la opinión pública. Nos tachan de maleducados, estafadores, agarrados… ¡Prácticamente nos llaman criminales! ¿Decidme, acaso sois vosotros unos estafadores?

    -¡No! -respondieron todos al unísono, haciendo retumbar la sala.

    -¿Acaso somos unos agarrados que sólo piensan en el dinero?

    -¡NO!

    -¡Por supuesto que no! Por eso estamos aquí hoy, para fundar un partido político que luche por nuestros derechos, por nuestra imagen y por nuestra libertad. Permitid que os presente a…

    Se dió la vuelta el Papá Noel Cabreado y miró hacia el inmenso telón que había detrás suyo. Tiró dramáticamente de la cuerda y el telón se abrió, mostrando una sola palabra en enormes caracteres negros sobre fondo blanco:

    El público rugió. La gente se levantó de sus asientos sin dejar de aplaudir, más que gritar aullaban como monos con una sobredosis de viagra. ¡Magnífico! ¡Excelso! ¡Nos vamos a comer el mundo! ¡De aquí al parlamento!

    -Entonces queda decidido por unanimidad. Fundaremos un partido político bajo las siglas de PESETO y nos presentaremos a las elecciones nacionales y europeas… ¿Alguna pregunta?

    La inmensa mayoría asentía con una expresión que decía “no queda nada por añadir”. Aun así, se levantó una mano vacilante. Con ella se levantó también un chico joven, con aspecto tímido e introvertido.

    - ¿Sí, camarada?

    - Eh… bueno… Yo… yo… tengo un par de dudas. Primero: ¿A qué corresponden las siglas de PESETO?

    Noel le miró condescendiente.

    -¡A nada, hombre! El nombre del partido tiene mucho más sentido sin nada complicado detrás, queremos transmitir un mensaje claro. Tiene gancho el nombre de PESETO. ¿No es así, chavalote?

    -Bueno… Llamar la atención, llama. Pero entonces no… no son unas siglas.

    -¡Claro que son unas siglas! ¿No ves que PESETO está escrito en mayúsculas? ¡Jajajajaja!

    El público rió con él, lleno de suficiencia. El chico parecía confundido por la respuesta.

    -Bueno… de acuerdo. Lógica aplastante. De hecho, esto me lleva a la segunda pregunta. Si lo que queremos es limpiar la imagen del gremio y que el gran público sepa de nuestra causa… ¿No es acaso PESETO un nombre… poco apropiado?

    Los ceños se empezaron a fruncir y muchas miradas se dirigieron al balbuceante joven.

    -¿Pero vamos a ver, chaval, que tiene de malo el nombre? ¡Dame una sóla razón!

    El joven había perdido la vergüenza inicial. Con seguridad, contestó:

    -Pues se me ocurre que precisamente el estereotipo de “peseto” lo que queremos quitarnos de encima. La inmensa mayoría de la población no está al tanto de nuestra causa y ver las “siglas” PESETO va a conseguir que mucha gente no se interese por nuestro programa y no nos tome en serio. Tener un nombre que nos desprestigia sólo por el intentar llamar la atención dice bien poco de nuestras convicciones y de nuestra capacidad de proponer algo serio.

    Un señor visiblemenente molesto se levantó de su silla y le increpó.

    -Pero a ver chaval: ¿Qué más da el nombre? Lo importante aquí son las propuestas y el programa. Es un nombre, nada más.

    -Si no somos capaces de elegir un nombre mínimamente decente que nos defina; ¿Cómo vamos a convencer a la gente de que nos de su voto para tomar cualquier decisión? Es equivalente a permitir a alguien conducir un fórmula uno si cada vez que le das un triciclo se estampa contra un muro.

    -A mi me da que lo que tú eres es un insolidario y un fascista.

    -¡Sí, fascista! Seguro que no eres taxista y que lo único que quieres es que dejemos de ser libres.

    -¡Linchadle!

    El joven fue linchado por la turba furiosa y el primer mitin de PESETO fue declarado un gran éxito.

    Un asistente se acercó a Papá Noél y le preguntó al salir de la sala.

    -¿Oye, de donde sacasteis el diseño del logo? ¡Está muy chulo!

    -Nos inspiramos en un partido político de marineros asesinos, o algo así. La verdad es que no me enteré muy bien de que iban.

    » escribir un comentario
    1. [...] PESETO, historia de un nombre apropiadowww.perspicalia.com/post/un-nombre-apropiado por el_pira hace pocos segundos [...]

      Pingback por PESETO, historia de un nombre apropiado — 30 de Septiembre de 2009 @ 8:12
    2. extraordinario

      Comentario por yomismo — 18 de Enero de 2010 @ 23:39

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