Cuando hablamos de la sagrada red de redes se nos llena la boca de grandes ideales: que si el espacio común, que si la tierra prometida, que si la libertad de expresión. Esto es la panacea, a dios pongo por testigo de que ya nadie nunca podrá cerrarnos la boca, podremos decir lo que queramos de la SGAE, de Teddy Bautista, del ministro de cultura, de Microsoft… Ahora se oirá la voz del individuo con la misma intensidad que la de las empresas, y al que no le guste que se joda, que para eso el bit es la unidad de medida de la libertad, y tal.
El problema viene, como siempre, cuando no se trata de la libertad de uno sino de la de los otros. Ahí ya la cosa cambia, oiga. Que una cosa es que yo sea libre de opinar lo que quiera sobre los demás, y otra muy diferente que los demás puedan ir por ahí opinando de mí lo que les dé la gana. Vamos hombre, hasta ahí podíamos llegar.
Hace unos días se me informa de que alguien ha presentado una queja contra mí acusándome de cosas diversas: acoso desde diversos medios de Internet (¡acoso, ni más ni menos!), creación de múltiples identidades para mancillar su honor, atentados contra su imagen, secuestro de Madeleine y asesinato con premeditación del torero Manolete, entre otras. ¿Y dónde piensan ustedes que se presentó la queja? ¿Guardia Civil, Policía Nacional, Tribunal Supremo, Organización de Consumidores…? Pues no. La queja se presentó en la empresa donde trabajo. Y qué tendrán que ver los cojones con el trigo, se preguntarán ustedes. Efectivamente, amigos: hay que decirlo más.
Andaba yo griposo perdido partiéndome la cara con cinco mil líneas de código, en una semana en la que no me había podido permitir ni cogerme días por enfermedad por la cercanía de una fecha de entrega, cuando se me convoca a una reunión en Recursos Humanos. Me acerco por la oficina indicada, todo sudoriento y polvoroso yo; allí me espera Jack Bauer con cara de pocos amigos y un cascanueces tamaño familiar. Tomo asiento y el amigo Jack me cuenta la película: un tal Enrique Dans ha presentado una queja por todo lo arriba expuesto, indicando además que mi actividad criminal se realiza usando recursos de la compañía. Acto seguido a mí se me caen los palos del sombrajo y no sé si descojonarme o pellizcarme a ver si estoy teniendo una pesadilla 2.0. Entonces se produce un amago de conversación sobre qué es o deja de ser humor, dónde acaba la parodia y empieza la suplantación, si soy la mano negra que anda detrás de tal o cual cuenta de twitter con nariz roja y si tengo contactos con Al Qaeda.
Respiro hondo, cuento hasta diez, reflexiono y expongo mis argumentos: a) Internet es muy grande, hay cientos de iniciativas críticas y/o humorísticas, y si alguien pretende afirmar que yo estoy detrás de todas y cada una de ellas es que, o bien sufre un trastorno narcisista severo que le impide aceptar que un montón de personas diferentes puedan estar en desacuerdo con tal o cual de sus opiniones o acciones, o bien está intentando aplicar el principio del enemigo único de Goebbels; b) tengo una página web en la que me limito a ejercitar mi libertad de expresión sin incurrir en actividad criminal alguna, y si alguien considerase que alguno de mis actos pudiera ser constitutivo de delito debería comunicarlo a las autoridades y no a una empresa a la que no le incumbe ni tiene derecho a exigir explicación alguna sobre mi vida privada; y c) rizar el rizo y afirmar que múltiples hechos que ni son delictivos ni son obra mía constituyen una actividad criminal que realizo yo desde mi lugar de trabajo, es una enorme calumnia que sólo puede entenderse como un intento vil y rastrero de intimidarme para censurar unas opiniones absolutamente legítimas agarrándose al clavo ardiendo de alguna intervención ocasional en la página del susodicho. En resumen, que lo más probable es que el denunciante me haya reconocido por algún comentario en su página realizado desde mi puesto de trabajo en mis ratos libres y haya intentado asestar un palo de ciego cargándome el muerto de toda aquella iniciativa de Internet que no resulte de su agrado, sin por supuesto tener forma alguna de saber a ciencia cierta quién anda detrás. Feo, muy feo.
La cosa es de lógica aplastante y cae por su propio peso, así que no es necesario darle mas vueltas. Se me convoca a una reunión posterior después de la pertinente investigación. Me voy a casa reflexionando sobre la ley del embudo, el populismo, la hipocresía y lo fácil que resulta llenarse la boca y el blog de grandes valores, del “nosotros todos”, del “yo, vuestro humilde y altruista representante e incansable defensor de la libertad”, y luego andar por ahí en plan matón de la SGAE abusando de la denuncia y del cease and desist por aquello de que “la red es de todos pero a mí que no me toquen lo mío”.
Lo cierto es que estas cosas hace mucho que no me sorprenden; cada cierto tiempo me pasa algo similar. Es el precio a pagar por tener opinión y expresarla a cara descubierta. Y por no tomarme a ciertos personajes tan en serio como ellos se toman a sí mismos. Ya tuve hace unos años a un juntaletras con muy mal perder que se dedicaba a contactar a cada tanto con los editores de “Fuckowski” (y con algunos escritores presentados al mismo concurso que yo) para informarles de que yo era el anticristo. “Ustedes crearon al monstruo”, llegó a decir. En fin, hay mucha gente desequilibrada que pierde bochornosamente los papeles cuando se les mete el dedo en la llaga. Cuatro años llevo ya con la jeta puesta en Internet; me han dicho de todo, pero jamás me he sentido acosado ni se me ha ocurrido tomar represalia alguna. De hecho me he reído un rato.
Así que me agencio el teléfono del individuo (lo tiene publicado en su web) para intentar solventar la situación por la vía corta y pacífica (retirada inmediata de unas acusaciones absolutamente injuriosas antes de que se malgaste mi tiempo y el de Jack Bauer en reuniones y movidas), o por la vía larga y no tan pacífica (yo me veo obligado a pasar por el proceso de Kafka y, una vez superado, es mi turno de poner denuncia por injurias y pedir indemnización por daños y perjuicios). Y de paso para que me explique qué se ha fumado.
Casi hora y media de conversación que no reproduciré por respeto a la privacidad de mi interlocutor. Sí diré que me harté de cancamusa. Pero a base de bien. La cosa empezó con mal pié y acabó de forma medianamente civilizada; se optó por la solución pacífica. Para mi sorpresa, a mi pregunta clara y concisa “cómo se atreve a mentir descaradamente y acusarme ni más ni menos que de acoso desde diversos medios, amén de otras lindezas”, el señor Dans responde, más o menos, que todo ha sido un lamentable error. Que la cosa no ha pasado de apenas un comentario informal a un amigo suyo. El cómo un comentario informal acaba convertido por arte de magia en una extensa acusación formal queda planteado como ejercicio al lector.
El resto de la conversación, un claro caso de noslomismo:
-¿Oiga, usted sí que puede cagarse repetidas veces en el ministro de cultura y afirmar que en España hay mucho hijo de puta al que habría que coser la cara a bofetadas, y yo no puedo indicar lo que pienso de usted?
-Hombre, es que noslomismo.
En resumen, incompatibilidad de perspectivas. A mí todo esto de la gran revolución de la Web 2.0 me sigue pareciendo una patochada que aprovechan un montón de mindundis para atiborrarse a canapés y chupar cámara a costa de repetir una y otra vez el mismo discurso hueco, trasnochado e intrascendente; estos individuos, como cualquier otra persona que sale a la palestra, son susceptibles de ser criticados y/o parodiados. Pero al parecer esto lo veo yo así porque tengo un tornillo suelto desde que un consultor externo me robó una novia, o algo. La verdad verdadera es que la Web 2.0 es la salvación del mundo y ellos los intocables caballeros de dorada armadura que, a lomos de sus pegasos blancos, vienen a imponer luz sobre las tinieblas; a ellos y su sacrosanta misión hay que tomarlos en serio, muy en serio. Con ellos, humor y crítica se convierten en herejía. A un caballero 2.0 hay que amarlo sobre todas las cosas sin jamás tomar su nombre en vano. Mas líbranos del mal, amén.
Luego me hago asesorar y se me recomienda (cómo no), prudencia y buena voluntad para hacer de éste un asunto lo menos engorroso posible. Y uno, a pesar de que ácido pueda llegar a ser un rato, en el fondo no tiene mala fe. Así que me comprometo a dar un repaso a mis textos y retractarme de cualquier afirmación constitutiva de delito, e incluso a disculparme públicamente por ello. Me voy a casa, mando al limbo algunas entradas de mi página y espero a tener un rato para revisarlas a conciencia.
Eso sí, lo cortés no quita lo valiente. Separando la cancamusa del grano, de todo esto he sacado un curso práctico de libertad de expresión con estupendos ejercicios a todo color. Veamos algunos ejemplos sencillos:
“Señor ministro, es usted un mentiroso, un incompetente, un cavernícola, un farsante y un retrógrado”. Bien. Ejercicio legítimo de la libertad de expresión. Chachi piruli 2.0.
“El señor Dans ha hecho el ridículo con el tema Mobuzz”. MAL. Fatal. Noslomismo. Acoso personal. A la hoguera.
“Los de la SGAE son unos ladrones”. Bien. Afirmación totally totally amparada por la libertad de expresión.
“Muchos de los conferenciantes de la Web 2.0 son unos charlatanes y unos cantamañanas”. Noooo. Mal. Herejía. Noslomismo. Los de la SGAE están ahí claramente por la pasta y el interés; los conferenciantes de la Web 2.0 son todos unos humildes y bonachones profesores que no cobran un duro y se pagan los eventos de su propio bolsillo movidos únicamente por el noble ideal de la cultura, y que entre conferencia y conferencia se van al parque a reflexionar sobre el Mayo del 68 y dar de comer a las palomas.
“La mitad de los finlandeses son unos hijos de puta a los que habría que partir la cara”. Bien. Libertad de expresión en su máxima expresión, valga la rebuznancia. Minipunto.
“Afirmar lo anterior es ser gilipollas”. No. Así no. Mal. Mofa, befa y escarnio. Y muy posiblemente acoso. Afirmación NO amparada por la libertad de expresión.
Queda claro, ¿no? La libertad de expresión es la libertad del individuo de decir lo que quiera sobre los malos, pero nunca sobre los buenos. ¿Y quiénes son los buenos? Pues por sus blogs les conoceréis, hermanos.
En fin, este es un cuento muy viejo ya. La historia de los revolucionarios que se acaban aburguesando se repite una vez más, esta vez en formato digital. Hace un par de años aupamos al olimpo de las A-lists a todo individuo con un perfil mínimamente académico y que nos cantase los mantras fundamentales: “SGAE mala, P2P bueno, bloggers unidos jamás serán vencidos, publicidad en los blogs no, mejor con Firefox, Linux forever”. Ellos prometieron guiarnos hacia esa tierra prometida que visionaban: los geeks dominarían el mundo, los bloggers podrían decir lo que quisieran en sus sagrados blogs, las empresas en lugar de intentar cerrar bocas escucharían atentamente las voces de los individuos y tomarían buena nota de sus críticas. Los dioses nos sonreirían desde el olimpo y harían llover maná en forma de mp3’s sin DRM y software libre, y todo sería júbilo.
Claro, es fácil hablar del bien común cuando aún no se tiene nada. Pero una vez alcanzada cierta popularidad, la tentación es grande: ¿Y si me pongo un banner? Nada, uno pequeñito, a ver qué pasa. A modo de experimento, vaya. Total, si no se va a notar… Luego llega el “a nadie le amarga una BlackBerry” y “uy, qué majos los de Nokia que me mandan su último móvil, y a vosotros no, chincha”. Más tarde el “voy a hablar un poquito de la empresa de mi amigo, así desinteresadamente… total, mi participación de capital es casi testimonial”. Por último, después de asomar el careto por bodas, bautizos y comuniones, se le coge el ritmo a esto de capitalizar la popularidad y “El blog de Fulano” se convierte en “Fulano S.L.”. El individuo queda entonces transformado en otra empresa más a la que no le gusta ser criticada y que defiende con uñas y dientes su parte del pastel. El discurso ha ido cambiando poco a poco y al final es un gran eufemismo que esconde ni más ni menos que lo que en un principio se criticaba.
Total que al final, cuando se pasa la tormenta y tengo un rato libre, le pego un repaso a los textos más controvertidos de mi página y para mi sorpresa compruebo que no hay nada que cambiar. Crítica, sí. Mordaz, ácida, jocosa. Opinión pura y dura. Así que vuelvo a subir las entradas tal cual, y ahí se van a quedar hasta que algún juez tenga algo que objetar. La próxima vez que esto me ocasione problemas volveré a capear el temporal como buenamente pueda, pero mi boca no se cierra.
Eso sí, voy a aprovechar para llevarme todas las entradas clasificadas en “chorradas” a una página aparte, que es algo que hace mucho tiempo que quería hacer. Esta página se queda para opinión y narrativa; en cuanto tenga dos minutos abriré otra única y exclusivamente de humor, con un cartel bien grande arriba que ponga: “Ésta página es de humor. Si eres incapaz de reírte de ti mismo cierra tu navegador, deja de mirarte el ombligo, sácate el palo de escoba del culo y vete a un puto psiquiatra”.









20 comentarios en el blog
[...] Yo maté a Manolete, curso práctico de libertad de expresiónwww.alfredodehoces.com/press/yo-mate-a-manolete-curso-practi… por RinzeWind hace pocos segundos [...]
[...] Por circunstancias diferentes, aunque creo que existen similitudes y sobretodo por que hay quien no entiende (por inverosímil) las cosas que a uno le pasan, la imagen (adecuada o no) que uno puede ofrecer, etc… en esta ocasión quería solamente recomendaros la lectura de esta entrada. [...]
[...] Alfredo de Hoces :: Fuckowski :: Despacho101 wrote an interesting post today on Yo maté a Manolete, curso práctico de libertad de expresiónHere’s a quick excerptCuando hablamos de la sagrada red de redes se nos llena la boca de grandes ideales: que si el espacio común, que si la tierra prometida, que si la libertad de expresión. Esto es la panacea, a dios pongo por testigo de que ya nadie nunca podrá cerrarnos la boca, podremos decir lo que queramos de la SGAE, de Teddy Bautista, del ministro de cultura, de Microsoft… Ahora se oirá la voz del individuo con la misma intensidad que la de las empresas, y al que no le guste que se joda, que para eso el bit [...]
[...] este puesto, se queja de ser objeto de una campaña de acoso proveniente desde múltiples frentes por parte de Alfredo de Hoces. Y lo hace ante los responsables de la empresa del [...]
[...] portada votar pendientes corrillos 1 # Twitter o …y a otra cosa, mariposa. about 3 hours ago … • alfredodehoces.compor donyonson hace pocos segundos libertad expresion media Cuando [...]
[...] yo maté a manolete, curso práctico de libertad de expresión es el título del último post de alfredo de hoces, el autor de fuckowski, memorias de un ingeniero, que ya recomendé aquí hace tiempo… [...]
[...] +++ A través del blog de Serabe, me entero de esta curiosa polémica entre Alfredo de Hoces y Enrique [...]
[...] cuando Fuckowski, que la verdad, aparentemente parece estar un poco obsesionado con Enrique Dans, hizo público que presuntamente Enrique Dans había intentado que le echasen de su puesto de trabajo, os aconsejo [...]
[...] * Fuckowski (Alfredo de Hoces), en Yo maté a Manolete, curso práctico de libertad de expresión. [...]
[...] partir de esta imagen y del artículo de de Alfredo Hoces en su blog se descubren muchas ideas equivocadas y sentencias de los gurús de la web. Siguen siendo esos que [...]
[...] aquí para leer el artículo [...]
[...] Yo maté a Manolete, curso práctico de libertad de expresiónwww.perspicalia.com/post/yo-mate-a-manolete-curso-practico-d… por Maverick_ hace pocos segundos [...]
[...] bendita red usted haya hablado con amiguetes para cerrar cuentas como la de su clon en Twitter, o con los recursos humanos de una empresa desde la que un señor ejerce su actividad, eliminar vídeos de Youtube de blogs en los que su figura no es digna de admiración, o en un [...]
Y yo que!
no se a quien lei en twitter que no leia blogs en los que salia el autor con la mano en la perilla en plan haciendose el interesante. Esta clarisimo que Edans es un trepa, un vendido y un lameculos. Salud.
[...] 3 Diciembre 2009 de elratotonto Coincide con el día internacional para la abolición de la esclavitud. No me negarán que no es tentador proponer el 2 de diciembre como día del bloguero cañí. Veo en Mangas Verdes -vía menéame- que el Gobierno va a recibir a alguno de los firmantes del manifiesto que desde esta mañana nos tiene en un ay. Uno de ellos, Enrique Dans, lo que no deja de tener su guasa. [...]
No voy a ganar para pañales. Tengo que currar pero ¡qué narices! Esto es mucho mejor.
Joder, mira que matar a Manolete, es que te pasas
Anda y yo que he rajado de lo lindo de uno por compararse con Rosa PArks… :S menos mal que mi empresa es mía y no tengo un jack Bauer que me llame al orden
[...] cuernos al menos le vestiremos igual y le daremos un estoque. ¿Qué ocurriría entonces? ¿”Noslomismo” señor Savater? ¿Por qué no podemos conmutar al toro por una persona? Dado que no hay [...]