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  • Novedad novedosa: Creative Commons saca nueva licencia orientada a startups 2.0. La licencia BY-NC-SA-DS-DC (Attribution – Non comercial – Share alike – Don’t share – Don’t copy, en español Reconocimiento, No comercial, Compartir bajo la misma licencia, No compartir, No copiar) tiene por objeto satisfacer las necesidades de un grupo muy concreto (y cada vez más numeroso) de usuarios: aquellos jóvenes y no tan jóvenes que, a pesar de ser usuarios fuertes de Internet en general y las redes P2P en particular, y estar firmemente solidarizados con la causa de la cultura libre, son a su vez socios y/o fundadores de alguna startup 2.0 y no les interesa perder volumen de negocio a causa de la libre circulación de sus propios contenidos.

    Colocando una licencia BY-NC-SA-DS-DC en su página, el usuario autoriza la copia y libre distribución de sus contenidos siempre que se reconozca la autoría de los mismos, con una pequeña salvedad: copiar los contenidos o distribuirlos libremente queda totalmente desautorizado. “Esta licencia es genial”, comenta Julio Bolo, CEO de Bolovisión: “Puedes declararte a favor de la cultura libre y ponerte en la web el icono CC, que queda muy 2.0, pero si luego alguno de esos pillastres del todo gratis intenta distribuir tus contenidos por otros canales que no lleven tu publicidad, les recuerdas que la licencia es No compartir – No copiar y que por tanto deben desistir de redistribuir nada. Y ahí se acaba la discusión”.

    Preguntamos al señor Bolo si no sería lo mismo, para el caso, no usar una licencia CC y atenerse a la restricción de derechos de copia de toda la vida. “Oiga, es que en Bolovisión estamos rabiosamente a favor de la cultura libre. No le vamos a poner puertas al campo a estas alturas”, contesta Bolo sin inmutarse.

    Felipe Pons, profesor de repostería del Instituto de Dietética y experto en nuevas tecnologías por la universidad de Grayskull, comenta: “Es una licencia sumamente interesante; he seguido su evolución de forma muy atenta. Supe desde el instante cero que acabaría creándose una licencia así. Es más, me atrevería a decir que ha sucedido ni más ni menos que porque yo lo he pensado. La licencia BY-NC-SA-DS-DC puede categorizarse en lo que yo mismo me he dado en llamar copycenter, una expresión de mi invención que es mía porque la he inventado yo, y viene a denotar ese saludable término médio entre el copyright y el copyleft. El copycenter viene a ser como la política centrista: un discurso moderadamente izquierdoso, solidario y comprometido de cara a la galería, y una actitud de derechona clásica a fin de cuentas. Esto que a vosotros los profanos sin duda os parecerá rompedor, revolucionario y súmamente killer, en realidad es terreno bien conocido por nosotros los dioses del olimpo de los guruses, que ya llevamos unos cuantos añitos hablando de la cultura libre y la revolución de lo gratis por un lado, y llevándonoslo crudo por otro”.

    12 de febrero de 2008

    Cita: “La verdadera máxima del bloggin: no se bloguea con la cabeza, se bloguea con los pies”

    Autor: Enriquísimo Dans

    Títulos alternativos: “Aquí se bloguea como yo digo que esto lo he inventado yo”, “La verdadera máxima de la masturbación: no se hace con la mano, sino con el muñón (dijo un manco)”, o “La máxima de la blogosfela: dal cela, pulil cela”.

    Análisis: A pesar de que mi médico me ha recomendado no leer a Enrique Dans™, a Martín Varsavsky™ ni a los Mi©ro$iervo$™, un desafortunado enlace me ha lanzado de cabeza a la que debería ser considerada la máxima gilipollez sobre blogging. Que ya es decir, porque mira que se dicen gilipolleces sobre esto. La entrada (sumamente interesante, la he leído de forma muy atenta) es simple y llanamente más de lo mismo: certero análisis sobre la existencia o no del límite cuando x tiende a infinito de la función phi que representa la praxis sigmoidea del posicionamiento en el umbral cognoscitivo de la atención colectiva de los radicales libres que pululan por el paradigma continuo de la autopista de la información 2.0.

    No sé a vosotros, pero a mi ya hace mucho que me cansa todo este rollo de la sagrada comunión con dios padre y muy señor mío que supone escribir unos caracteres en una cajita de texto y pulsar “post”. Los blogs, los bloggers, la blogosfera. El twitter, los twitiriteros, la twitosfera. El podcast, los podcasteros, la podcastfera. El IRC, los IRCeros, la IRCesfera. La radioafición, los radioaficionados, la radioaficionadosfera. El ego, los egocéntricos y la egocentrosfera, que es la única figura geométrica en la que todos los puntos son el centro. Señoras y señores, revolución tras revolución todo sigue igual: no somos más que personas que pasamos la mayor parte del tiempo hablando de nosotros mismos con cualquier excusa.

    Si dentro de cien años la humanidad se extinguiese quedando solo el Internet Archive como testimonio de la especie, y unos hipotéticos visitantes de la galaxia A4 consiguiesen descifrar los dialectos “HOYGAN” y “sumamente gurú”, se llevarían una decepción tan grande como si los primeros egiptólogos, después de pasar largos años intentando descifrar la escritura jeroglífica, descubriesen que el 95% de los textos de las pirámides tratan sobre la importancia del lenguaje jeroglífico mismo, el relevante papel en la sociedad de esos individuos destacados que consagran su vida al noble arte del jeroglifiquing, el presente y futuro de la sagrada jeroglificosfera y la importancia de invertir en empresas que aprovechan las sinergias de esta revolución de la comunicación, y que la piedra de Rosetta no es ni más ni menos que la A-list de la jeroglificosfera, encabezada por “El blog de Thot (investigación y opinión acerca de los sistemas jeroglíficos)” y rematada a pie de página por la figura de un ibis de grandes alas portando en sus garras una pluma dorada, que en egipcio significa “no se jeroglifiquea con la cabeza, sino con los pies” (el otro 5% de la jeroglificosfera serían memes tipo “5 sitios raros donde has jeroglifiqueado”).

    Destacado: Todo en Enrique Dans™ es destacado.

    Curiosidad: En casi todas las civilizaciones antiguas se considera que la escritura tiene origen divino. El dios egipcio Thot, criatura con cabeza de ibis, era considerado el guardián de las palabras de los dioses, y se creía que había traido la escritura a las gentes del pais, así como Enrique Dans™ nos trajo Twitter. Que alguien le haga una pirámide a este hombre, pero ya.

    Link: La verdadera máxima del blogging

    06 de diciembre de 2007

    Sorprendido me he quedado esta mañana al leer en el Financial Times que el RBS, el segundo mayor banco del Reino Unido, ha reportado pérdidas por valor de 950 millones de libras a causa de la crisis de las subprime en USA. A pesar de que 950 millones de libras es una cifra nada desdeñable, cabe destacar que está muy por debajo de las predicciones de la mayoría de los analistas, lo que ha tenido un sorprendente (aunque más que lógico) efecto: el valor de las acciones de RBS se ha disparado. No deja de ser irónico.

    De todos es sabido que durante el último año los bonos basura y las hipotecas subprime han sido la patata caliente de los bancos: pasaban de mano en mano y nadie quería quedárselas (‘como la falsa moneda’, que cantaba la copla). Estas turbulencias financieras, como era de esperar, han provocado recelo y desconfianza y una tendencia muy a la baja en todo el mercado. Ahora que el lógico desenlace ya se ha producido, se han tomado ciertas medidas compensatorias típicas: se ha inyectado liquidez en los mercados y se ha dado sentido inverso al precio del dinero. Se habla de crisis, sí, e incluso algunas voces alarmistas recuerdan aquel lunes negro. Pero en vista de la (en teoría) inesperada subida de las acciones de RBS cabe preguntarse si, en lugar de encontrarnos ante una crisis global en la que todos tenemos que apretarnos el cinturón, como nos quieren hacer creer, no estaremos siendo víctimas de una estrategia financiera a gran escala, orquestada una vez más por los de siempre.

    Será interesante, dentro de unos meses, analizar ciertos índices europeos (inflación y tipos de interés, entre otros), cruzarlos con el Dow Jones, y comprobar como, una vez más, la patata caliente ha ido a parar al bolsillo del ciudadano medio.

    Y yo ahora me pregunto: ¿cuántos lectores habrán notado que un servidor no tiene ni puta idea de finanzas y que los párrafos anteriores no son más que una sarta de gilipolleces? De hecho, yo hasta hace un rato ni siquiera sabía que el RBS es el Royal Bank of Scotland. Y no he leido el Financial Times en mi vida.

    Escribir uno de estos siempre interesantes artículos (concienzudo análisis, lo ha clavado…) me ha costado diez minutos. Me he basado en una única frase de la portada del Financial Times (Shares in the UK’s second largest bank jumped after it reported a £950m net writedown from the fallout of the US subprime crisis, below most analysts’ forecasts) y en un artículo de El País (‘Bonos basura’ y ‘subprime’) que he leído por encima. Para componer el texto me ha bastado con reescribir lo obvio de forma críptica y pedante dándole un tono serio y ofendido, aventurarme a sacar algunas conclusiones vagas y absurdas (que además nunca nadie se molestará en comprobar), soslayar sutilmente mi gran conocimiento de la materia (“sorprendido me he quedado”, “de todos es sabido”, “no deja de ser irónico”), salpicar unas cuantas siglas y cursivas, incluir definiciones intencionadamente huecas (“los de siempre”, “a gran escala”), y aderezarlo todo con una siempre efectiva dosis de populismo y dicotomía “ellos los malos/nosotros los buenos” (centrando la atención en el enemigo se hace uno cómplice del lector en el bando de los buenos; evidenciando lo que todo el mundo sabe que es erróneo consigue uno hacer creer al lector que uno sabe lo que es correcto).

    Semejante despropósito, en un entorno donde imperase el sentido común, me habría hecho merecedor de un masivo ¿por qué no te callas?, pero en la llamada “blogosfera”, despropósitos de mucho mayor calibre referidos a lenguajes de programación, sistemas operativos, seguridad informática, redes, comunicaciones, usabilidad, y todo el largo etcétera, perpetrados por individuos sin conocimientos técnicos, son sistemáticamente coreados, aplaudidos y referenciados por multitud de internautas. Esta entelequia llamada “web 2.0”, como todo terreno inexplorado (¿y qué terreno más inexplorado que el inexistente?), está siendo pasto de un sinfín de cantamañanas, charlatanes y oportunistas demagogos que están haciendo su agosto vomitando conferencias acerca de la divergencia de la economía de la atención en la web 2.0 y la inmortalidad del cangrejo de la Atlántida. Corren tiempos felices de credulidad y dinero fácil, se invierten ingentes sumas de dinero en organizar eventos e invitar a estos alquimistas que dicen haber encontrado la piedra filosofal de Internet.

    Toda esta vaga pseudo ciencia es a la informática lo que la astrología a la astronomía. Estos gurús dicen ser reputados historiadores pero hablan de las pirámides de Egipto como catalizadores de energías cósmicas; éstos gurús dicen ser eminencias en medicina pero no pasan de vulgares curanderos de barrio. Los chamanes de la tribu 2.0 están cobrando por ejecutar la danza de la lluvia sobre Internet. La informática sufre una invasión de informatólogos.

    ¿Y qué tengo yo en contra de este fabuloso circo de tres pistas, si sólo paga entrada el que quiere y la gente incluso se lo pasa bien? Muy sencillo. Todo este circo, a la larga, provoca un nocivo efecto sobre la opinión pública, que siempre tiende a generalizar: el que confunde a un curandero con un médico, interpretará el fracaso del primero como el fracaso de la medicina, haciendo un flaco favor a la ciencia y al progreso. Los inversores que se dejaron arrastrar hacia aguas turbulentas por los cantos de sirena de los informatólogos, una vez rescatados del naufragio, acabarán por desconfiar del océano en su totalidad, para perjuicio de los honrados pescadores que se ganan el pan con el sudor de su frente. “La informática ya no es una buena inversión”, concluirán, y se irán con la música a otra parte dejando una estela de despidos en masa y vidas rotas. Subirá el paro y se paralizará la investigación y el desarrollo. La sociedad dará unos cuantos pasos atrás.

    Habría que rescribir el cuento de la cigarra y la hormiga:

    Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y a finales de otoño se calzó la corbata y fue a ver a la hormiga, que llevaba dos estaciones recolectando grano. No dejes que tu grano se devalúe –le dijo-, ¡inviértelo! Compra esta semilla, y al llegar la primavera tendrás un frondoso árbol que podrás vender por el doble de su precio actual. La hormiga se fió de la cigarra, pues ésta tenía dos MBA’s por la Universidad de Oklahoma, le entregó su grano y plantó la semilla a las puertas del hormiguero. Llegó el invierno, subieron los tipos de interés, la hormiga no pudo hacer frente a la hipoteca y el banco le embargó el hormiguero entero, que compró la cigarra con el grano de la hormiga. La cigarra montó un hotel y se fue a las Bahamas a vivir de las rentas. La hormiga se quedó esperando a que la semilla diera sus frutos y a los tres meses pidió ayuda al gobierno, que indemnizó a la hormiga por la estafa de la cigarra con el dinero de los impuestos de todos los animales del bosque. Aún así la hormiga se murió de hambre, y le estuvo bien empleado, por gilipollas.

    06 de septiembre de 2007

    examen ucla despacho101