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  • (Basado en hechos reales)

    Aquel enorme engendro cilíndrico engullía mi camilla mientras el enfermero me contaba pausadamente las instrucciones. La rodilla me había hecho ¡CLAKK! para desunirse de la tibia jugando a basket y ahora me acordaba del que hubiese inventado la resonancia magnética, que dio en el clavo para fotografiar ligamentos hechos espagueti pero las hace pasar canutas a los que tenemos claustrofobia.

    Cuando el leviatán electromagnético empezó a rugir ensordecedoramente (18 letrazas) conmigo encerrado, instantánemente pensé en Guantánamo. A mí me dieron unos auriculares que eliminaban el sonido exterior y emitían el debate matutino de la radio sueca (se supone que querían evitar la tortura auditiva pero como dicen aquí arriba, fue como tener que elegir entre la peste o el cólera), sin embargo en ese cacho de tierra invadido a Cuba no les daban taponcillos de cera, los encadenaban en cuclillas y los machacaban con ruido infernal durante más de veinticuatro horas seguidas ¡veinticuatro horas!

    Mi mente quería escapar de allí, por eso empecé a… ¿cómo se dice? ah, sí, FLIPAR. En mi flipe llegó Batman (el de Batman Begins), y suspendido boca abajo del techo de la habitación del hospital comenzó a aleccionarme: sé el miedo, conviértete en tu miedo, que es como el:

    - ¡échale un par, hosstias! (que te diría cualquier colega, y que es análogo a la filosofía oriental de flores azules y collejas ninja voladoras).

    El caso es que funcionaba, me sentía un poco mejor. Aún así lo que me convenció del todo fue que el conjunto de figuras geométricas, regulares, armónicas, periódicas, minimalistas del equipo de IRM, junto con sus hipnóticas y sobrias luces blancas, más los rigurosos leds verdes de medición me introdujeron como pasajero en una nave espacial… la Discovery de 2001 Odisea en el espacio.

    El vals Danubio Azul enmudeció a los debatientes suecos y me sedó más eficazmente que dos lexatin. Imaginé que flotaba ingrávido, al compás de los violines, y escuchaba mi propia respiración en el casco de astronauta cuando desconectaba la memoria de HAL para interrumpir la resonancia a mi rodilla y liberarme. Fue cuando el enfermero sueco dijo por el auricular:

    - ¡te bajas echando le-ches!

    Puto aguafiestas, refunfuñé. Pero lo que realmente había dicho era:

    - La foto ha quedado muy bien, E. Una más, ¿preparado?

    Le había pillado el truco, ya era un superhéroe murciélago más listo que HAL (pero con la rodilla escacharrada, de ahí mi más conveniente estado ingrávido), que había vencido al miedo y se veía atravesado por campos electromagnéticos los cuales aún no controlaba. Uno que sí los controlaba, sobre el papel, fue el físico Maxwell. Siempre me fascinó el hecho de que Maxwell hubiera avanzado el desarrollo teórico de las ondas electromagnéticas hasta unificarlo con la óptica. Halló una relación entre las constantes de sus ecuaciones y la velocidad de la luz c (para luces las que les faltaban a algunos profes de teleco y sus vomitivas clases). El hallazgo traía esa conclusión alucinante de regalo: ¡la luz es una onda electromagnética! Un hito de la ciencia que para mí tenía cierto… magnetismo (si no lo digo reviento).

    A punto estuve de decirle al enfermero que me dejara allí, con mi bat-bata de hospital, charlando con HAL y Maxwell, diciéndole a Kubrick que podría hacer una peli chula sobre un cómic, escuchando el Zatatustra de Richard Strauss…

    Y acordándome con rabia e impotencia de los torturados confinados de Guantánamo y del mundo entero.

    La reunión estaba a punto de comenzar. Yeurrg levantó de su asiento la masa verde que era su cuerpo y dijo:

    -Saludos, amigables seres. Tengo el honor de presentarles al profesor Xarrrrghh, reputado exobiólogo experto en razas alienígenas en vías de desarrollo.

    Los presentes en la sala golpearon sus tentáculos contra la mesa haciendo sonar un viscoso aplauso:

    Chof, chof, chof, chof, chof…

    Xarrrrghh dió las gracias por la ovación. Se levantó de su asiento y con su tercer tentáculo izquierdo pulsó el botón del mando, iniciando la presentación de diapositivas.

    -Saludos. Me dirijo a ustedes para presentar un trabajo titulado Las actividades lúdicas de los terrícolas sugieren una recalificación del estatus la especie a “involucionando”.

    Click. Siguiente diapositiva.

    - El estudio tenía como objetivo estudiar a los terrícolas durante sus actividades de ocio. Escaneamos el planeta en busca de una aglomeración significativa de especímenes, y encontramos en el norte de la península Ibérica un asentamiento llamado Pamplona, donde se estaban celebrando unas multitudinarias festividades en honor a un tal “Fermín”.

    Click.

    -Fermín fue lo que se denomina en la tierra un “mártir”, palabra humana usada en varios idiomas de los denominados “occidentales”. Aún no conocemos su significado, pero sospechamos que es un sinónimo de la palabra japonesa “kamikaze”. La fiesta se supone en su honor, pero es difícil de explicar.

    -¿A qué se refiere, profesor?

    -Para celebrar que el señor Fermín fue decapitado, los terrícolas introducen en sus organismos grandes cantidades de alcohol etílico, por via oral y a juzgar por las manchas en sus ropajes creemos que también por vía cutánea. La conexión entre los eventos se escapa a todos nuestros análisis.

    -Inquietante… ¿Cuanta gente asiste a esta festividad?

    -Más de un millon de personas. Es una de las fiestas más conocidas del planeta.

    -¿Y por qué es esto?

    -La fiesta fue popularizada por un escritor alcohólico suicida. Se sabe que los terrícolas, por razones aún desconocidas, tienden a idolatrar a aquel artista que se quite a si mismo la vida y/o que sea adicto a consumir un tóxico. Estas parecen ser cualidades admirables en un terrícola, así que pudiera ser que que estas fiestas estuviesen orientadas a promocionar la vida terrícola virtuosa. Al fin y al cabo consisten en consumir tóxicos y jugarse la vida.

    -¿Jugarse la vida? Expliquese, por favor.

    -Verá, durante estas fiestas los humanos asustan y provocan a unos animales domésticos. Luego los liberan para que les persigan por las estrechas calles de la ciudad. Para hacer el trayecto más peligroso el evento se organiza a primera hora de la mañana, con una gran parte de los asistentes alcoholizados y sin haber descansado.

    Los científicos se miraban atónitos.

    -Creo no haber entendido bien. ¿Quienes son los que huyen de los animales? ¿Esclavos? ¿Condenados a muerte? ¿Prisioneros de guerra tal vez?

    -Eso supusimos la primera vez que les observamos, pero la evidencia apunta a que los que corren son ciudadanos libres y voluntarios.

    Un murmullo de protesta e incredulidad se alzó en la sala. El profesor Yeurrgh protestó:

    -¡Este mar de disparates me es muy difícil creer!

    -Supuse que esta sería su reacción, por eso he traido pruebas. Para hacer el trabajo de campo mandamos un robot modelo PCHANGA camuflado entre los asistentes del evento. Les voy a reproducir una conversación traducida al Xorggiano que mantuvo el robot con uno de los especímenes humanos.

    El profesor Xarrrrghh inició una animación holográfica. Un robot metálico con un pañuelo rojo al cuello charlaba con un joven local, que no parecía alarmado por estar charlando con un robot extraterrestre.

    -Especimen humano, respóndeme a esta pregunta. Tu especie hace unos pocos milenios domesticó a los Uros, animales salvajes y potencialmente peligrosos, seleccionando a los menos agresivos de generación en generación hasta llegar a la especie actual, la pacífica Bos Taurus. ¿Por qué entonces seleccionais a un grupo de machos agresivos, los provocais y los lanzais contra vosotros mismos? ¿Qué sentido tenía domesticarlos en un primer lugar? ¿No es esto lo que la gente de tu cultura calificaría como “una gilipollez”?

    El joven humano hizo una pausa para vomitar a un lado y contestó.

    -¡Buah, menudo fieshtón! ¡Eresh mi megor amiga, toshtadora que habla! -dijo el joven mientras intentaba abrazar a la unidad PCHANGA. Esta, incómoda, intentaba evitar el contacto.

    -Humano, las leyes de respeto interplanetarias me permiten atomizarte si persiste el contacto físico. Volvamos al interrogatorio. Lo siguiente que haceis con los animales después de la corrida es matarlos. ¿Cierto?

    -En efeshto, Tosti.

    -Tengo una sugerencia, terrícola. ¿Por qué no matáis a los animales antes de que os puedan hacer daño y luego os haceis una carrerita?

    -Los encierros no son pediglosos, sólo muere gente algunash vecesh. Una cada seish años de media.

    -¿Pero no es tu misma raza la que cuando alguien intenta saltar desde un edificio moviliza a bomberos, policías, psicólogos y familiares para evitar la tragedia? ¿Por qué esto es diferente?

    El joven se detuvo en seco y dijo muy serio.

    -Porque es una tradición. Una bella, excitante y maravillosa tradición.

    -Tradición, concepto no registrado, concepto no registrado… Desistiendo intento de comprensión. Siguiente pregunta: ¿por qué hacer esto con animales teniendo armas más sofisticadas? Podríais, por ejemplo, dar un revolver a cada participante del evento. Uno de ellos estando cargado con una sóla bala. Pero teniendo el revolver espacio para seis balas, sólo moriría una persona cada seis años de media.

    -¡Pero que dices tronco, eso sería un suicidio y una locura!

    -Error fatal, erroorr fataaaaal…

    El holograma perdió intensidad hasta detenerse.

    -Aquí se corta la comunicación. Cómo era de esperar, los circuitos lógicos de la unidad PCHANGA se sobrecalentaron y provocaron un fallo total del sistema.

    -Disculpe profesor, me interesa la definición de la palabra humana “tradición”. ¿Han conseguido descifrar su significado?

    -En el departamento de Lingüística Alienígena están trabajando en ello. La hipótesis que parece estar ganando fuerza es “algo extremadamente estúpido que se repite periódicamente”.

    -Sí, tiene sentido.

    -Digame profesor. ¿Qué opina acerca de los terrícolas? En la anterior reunión se planteó incluirlos en la lista de “seres inteligentes” y establecer contacto diplomático…

    -Debo mostrarme enérgicamente en contra. Creo que lo mejor es que sigamos con la política estandar, abducción aleatoria y sondas rectales.

    -Sí, estoy de acuerdo. Pasarán muchas sondas por los rectos de los terrícolas antes de que demos el siguiente paso. Muchas gracias, profesor Xarrrrghh. Esperamos ansiosos sus futuros descubrimientos.

    -Muchas gracias a ustedes.

    Enlaces:

  • despair.com (Aquí podeis comprar una camiseta para llevar el verano que viene a Pamplona.)
  • 09 de julio de 2009

    Don y doña Pinzón descansaban tranquilamente en el salón de su acogedora casita adosada. Doña Pinzón planchaba y canturreaba mientras don Pinzón fumaba en pipa y leía “El Mundo” sentado en el sofá. De vez en cuando, dejaba escapar un aro de humo que se deshacía en el aire. Sonaba de fondo la radio, desde donde las dulces ondas de la Cope les transmitían verdad tras verdad.

    …la solución pasa por sacar los tanques a la calle… el matrimonio gay está destruyendo la institución del matrimonio… porque todo el mundo sabe que fue Zetapé quien pilotaba los aviones del 11S por control remoto…

    La armonía matrimonial era absoluta. Los niños estaban en el colegio y los pajaritos cantaban. Sonó el timbre, alguien llamaba a la puerta.

    -¿Quién será? -Se preguntó doña Pinzón.

    Don Pinzón dobló el periódico encima del sofá y dejó la pipa encima de la mesa.

    -Ya abro yo, debe de ser el cartero. -Dijo mientras se acercaba a la entrada de la casa.

    Por desgracia no era el cartero. Al girar el pomo de la puerta don Pinzón se encontró encima del felpudo de su humilde morada al más temido genio del Mal que había existido nunca en su amada patria. Zetapé se frotaba las manos y sonreía socarronamente mientras clavaba su malévola mirada en el desdichado padre de familia. A sus lados se encontraban dos hombres vestidos de negro, pinganillo, gafas también negras. Detrás suyo había otros dos hombres agarrados de la mano mirándose con con cariño.

    -Buenas tardes querido contribuyente, venimos a inspeccionar su casa en nombre del gobierno, la igualdad y la paz. Estamos buscando algo… importante.

    -Eh… yo… quiero decir… ¿Qué hacen ustedes aquí?

    -No se preocupe, todo va a salir bien. Todos ponemos voluntad y actuamos con talante, conseguiremos tener una sociedad más igualitaria y armoniosa. Lo importante es que el país está avanzando. Ahora, si no le importa, hágase a un lado para que la democracia pueda actuar.

    Zetapé levantó dos dedos y los inclinó apuntando al interior de la casa. Los secuaces de negro entraron y empezaron a rebuscar por los armarios y cajones.

    Doña Pinzón increpó a uno de los secuaces -¿Oiga, pero que están haciendo? ¡No toque eso! -Pero en cuanto las cejas de Zetapé se fijaron en ella quedó petrificada.

    -Pido su confianza, doña Pinzón, para forjar las instituciones que garanticen la unidad y encaucen la diversidad de un país unido y diverso como es España. Pido su confianza, don Pinzón, para llevar adelante esta idea de España y para hacerlo sumando el mayor número posible de voluntades, gobernando para todos, en diálogo con todos y con respeto a todos… Pido su confianza….

    -…Debo… resistir…. retórica… progresista… -Don y doña Pinzón intentaban zafarse del discurso democrático, pero ya era demasiado tarde: estaban atrapados. Mientras el presidente inmovilizaba a la pareja con sus poderes, uno de los secuaces se acercó triunfante con unos papeles en la mano.

    -¡Aquí está, jefe! El certificado de matrimonio de la pareja heterosexual. -El secuaz entregó el documento a Zetapé.

    -Excelente, sí, excelente… Aquí tenéis, ciudadanos de bien. – Zetapé les dio el documento a la pareja de hombres, que se mostraron encantados de la muerte.

    -Por el poder que me he concedido con la nueva legislación, yo os declaro marido y marido.

    -¡Genial! Vamos de luna de miel, pirata.

    -Ui, claro que sí capitán. Bueno chicos, muchas gracias. ¡Au revoir! -Con estas palabras, el feliz matrimonio se fue de la escena. Zetapé continuó hablando.

    Y ustedes, matrimonio Pinzón… ¿O debería decir ex-matrimonio? No se preocupen, este es un país moderno y se puede convivir sin ningún problema como pareja de hecho… -ZP rió con suficiente maldad como para helar el infierno y se dio la vuelta, dispuesto a retirarse. Pero en ese momento don Pinzón consiguió salir del estado de estupor y exclamó:

    -¡Jamás! ¡Eso es pecado! ¡Maldito monstruo, estás destruyendo la institución del matrimonio! Nos has quitado lo que nos es más preciado para dárselo a esos… ¡sodomitas! ¡Arrrrgghhh!

    Con un rugido de furia Pinzón se abalanzo sobre ZP, en vano. Antes de que llegara a tocarle,uno de los secuaces le inmovilizo con una experta luxación de brazo.

    -Vaya vaya, así que tenemos un rebelde. ¿No es así? Señor Pinzón, por lo que acabo de ver es usted un homófobo. ¿Acaso le parece mal que los gays se casen? Me parece que vamos a tener que llevarle a un campo de Educación Ciudadana, donde aprenderá a convivir cívicamente.

    El horror atenazó a don Pinzón, pintando en su rostro un rictus de terror.

    -¡No, por favor, piedad! ¡Al campo de Educación Ciudadana no! -Gritó Pinzón mientras lo arrastraban al maletero del Falcon negro que había aparcado en frente del jardín.

    Doña Pinzón, que había sido incapaz de moverse cayó al suelo de rodillas llorando desconsoladamente.

    -¡NOOOOOOOO!

    Quedó así la casa sin figura conyugal y un matrimonio roto por culpa del las oscuras fuerzas del Mal. Mientras doña Pinzón sollozaba sola, la radio seguía luchando por mantener la verdad, captando las ondas de la libertad.

    …la que está liando Zetapé…
    15 de mayo de 2008

    “Vamos a erradicar de una vez por todas la violencia de la sociedad”, afirmaron categóricamente cuando llegaron al poder. Se creó un ministerio formado por prestigiosos sociólogos, estadistas, empresarios y psicólogos, capitaneados por el ministro de la no violencia. Enseguida se pusieron manos a la obra.

    Observaron que había una estrecha relación entre la violencia y el consumo de alcohol. Así que, consecuentemente, el alcohol se ilegalizó. “Es un sacrificio que la sociedad debe realizar: el alcohol está estrechamente vinculado a la violencia”, dijeron. El ministerio se congratuló de haber resuelto el problema la violencia y el alcohol. El índice general de violencia apenas disminuyó un 2%, pero este dato no salió en la prensa.

    Siguieron investigando y repararon en que muchos casos de violencia se daban durante o justo despues de los partidos de liga. Consecuentemente, se prohibió el fútbol. Algunas voces disidentes insinuaron que quizás estuviesen pagando justos por pecadores. “Es un sacrificio necesario: existe un estrecho vínculo entre fútbol y violencia”, replicaron. La medida fue un gran éxito: una vez hubo desaparecido el fútbol, desapareció por completo la violencia en el fútbol. El ministro se duplicó el salario.

    Pero se siguieron dando muchos casos de violencia. Se comprobó que un 75% de las personas implicadas en actos violentos tenían por costumbre ver películas de acción y jugar a videojuegos de lucha. Consecuentemente, se ilegalizaron cine y videojuegos. Hubo quien dijo que quizás se estaba incurriendo en una falacia del recíproco: a lo mejor las personas violentas tenían preferencia por la violencia en el cine o en los videojuegos. “Es un perjuicio necesario, ampliamente compensado por un bien mayor”, repondieron. Afortunadamente para la sociedad, no se volvieron a dar casos de violencia inducida por videojuegos o películas. Los presupuestos del ministerio de la no violencia se incrementaron en un 175%.

    Por alguna oscura razón, las personas seguían agrediéndose unas a otras. Se investigó, y se observó que en casi la totalidad de los casos exisitía una discusión previa a la violencia. En consecuencia, discutir se ilegalizó. “Es un pequeño sacrificio necesario para los individuos y un gran paso para la sociedad”, se dijo.

    Así que la gente trabajaba y callaba y se iba a casa, y nunca discutía, ni bebía, ni iba al cine ni al fútbol ni jugaba a videojuegos. Se sentaban en la cama y miraban al techo hasta que volvía a sonar el despertador. Pero por algún motivo, dia sí día también alguien se levantaba de su silla de oficina y sin decir nada la emprendía a golpes con un compañero. A veces dos conductores se cruzaban la mirada en un semáforo y acto seguido salían de sus coches y sin mediar palabra se rompían todos los dientes a puñetazos. Hubo un caso de un kioskero que le rompió en la cabeza a un cliente una botella de agua mineral.

    Estos casos aislados de violencia (apenas ya un escaso 97% de los existentes antes de implantarse las exitosas medidas) fueron investigados a fondo por el equipo de expertos del ministerio. Después de entrevistar a los detenidos, los psicólogos hallaron que la práctica totalidad de los implicados en casos de violencia eran profundamente infelices. Odiaban sus vidas, sus esclavizantes trabajos, sus míseros salarios, la permanente congestión del tráfico en la ciudad, los elevados intereses de sus hipotecas, la inflación, la amenaza del desempleo, la contaminación, las largas listas de espera de la seguridad social. Esto les sumía en un estado de permanente frustración que a veces se manifestaba de forma violenta. Además, muchos de ellos pensaban que el gobierno no lo estaba haciendo bien.

    Los psicólogos concluyeron que había que erradicar la infelicidad. Consecuentemente, la infelicidad fue ilegalizada, al estar estrechamente relacionada con la violencia. Ser infeliz pasó a ser un delito, y se consideró agravante el estar en desacuerdo con el gobierno, “pues cuando se dan ambos factores simultáneamente, la violencia está garantizada”. Para cuando la policía hubo terminado la primera redada, el 42% de la población había sido encarcelada acusada de infelicidad. Algunas voces disidentes pensaron que esto era una medida injusta, pues no todos los infelices eran necesariamente violentos. Estas personas fueron también encarceladas, acusadas de infelicidad con el agravante de estar en desacuerdo con el gobierno.

    Los costes del encarcelamiento de casi la mitad de la población se sufragaron subiendo los impuestos a la otra media. Esta medida hizo infelices a algunas personas, que fueron encarceladas para evitar nuevos brotes de violencia. El resto fueron felices y comieron perdices.

    06 de julio de 2007

    Alicia se detiene en la orilla, cierra los ojos y se sacude los cabellos; durante un instante su desnudez queda envuelta en una lluvia de pequeños brillos dorados; yo contemplo la escena desde dentro del agua, sonrío maravillado, excitado, enamorado; salgo despacio del agua y me acerco a ella, que ya está tumbada en la arena, esperándome, y justo cuando pienso que soy tan feliz que apenas puedo creérmelo, van y me fallan las piernas, caigo de rodillas, intento levantarme pero no puedo, llamo a Alicia pero por algún motivo no me oye; de pronto parece estar muy lejos; el sol me ciega, entorno los ojos y de la nada aparecen un par de siluetas borrosas, un hombre y una mujer, que me llaman por un nombre que no me suena de nada; les pido que se vayan, que me dejen tranquilo, que me dejen con Alicia; la señora me dice que no me preocupe, que pronto estaré bien, en casa, pero yo sólo quiero volver a la playa; trato de incorporarme pero no puedo, miro al suelo, veo una sábana verde pero no encuentro mis piernas, de pronto me duele todo y me pongo a gritar, ¿¡dónde está Alicia!?; la señora rompe a llorar, creo que me llama hijo, el señor se acerca, me agarra un brazo y me inyecta algo, yo intento forcejear pero se me van las fuerzas, en un instante el dolor se desvanece y vuelvo a sentir el sol sobre mi piel; estoy flotando, estoy en el mar; miro a la orilla y distingo a una mujer, desnuda, sacudiéndose los cabellos…